Basílica de San Gregorio Ostiense
Un enorme santuario barroco sobre una colina sagrada con arquitectura monumental, devoción popular y rituales rurales.
Cuándo visitar: La basílica puede visitarse durante todo el año. El mes de mayo es especialmente significativo, cuando los pueblos del valle de Valdega y de la zona de Los Arcos peregrinan los domingos hasta el santuario, manteniendo viva la tradición de las rogativas y las comidas campestres. Las fiestas y romerías locales permiten comprender la profunda vinculación entre el templo, la tierra y la comunidad.
La devoción a San Gregorio Ostiense se remonta al siglo XI. San Gregorio fue un personaje histórico, Cardenal y Obispo de Ostia, que laboró como legado pontificio en el Reino de Pamplona. Durante su estancia en estas tierras se vinculó al Camino de Santiago, promoviendo la mejora de las rutas jacobeas mediante la construcción de puentes y ordenando sacerdote a Santo Domingo de la Calzada.
El santo falleció el 9 de mayo de 1044 en Logroño, donde se encontraba predicando como enviado del Papa Juan XVIII. Su memoria se perdió durante muchos años hasta que, en el siglo XIII, la tradición sitúa el hallazgo milagroso de su sepulcro en la colina de Sorlada, un lugar entonces apartado del pueblo. Este descubrimiento motivó la construcción de una primera iglesia medieval, hoy desaparecida. Sobre ese primitivo santuario se levantó, entre finales del siglo XVII y el siglo XVIII, la actual basílica, una obra ambiciosa que combina barroco, rococó y añadidos neoclásicos del siglo XIX.
El exterior impresiona por su monumental portada barroca, concebida como un gran retablo en piedra, inspirada en la iglesia Santa María de Viana y ricamente decorada con columnas salomónicas, relieves e imágenes de San Pedro, San Pablo y el propio San Gregorio. El interior culmina en el crucero, donde la cúpula rococó crea un espacio de fuerte teatralidad, inundado de luz natural.
La joya del santuario es la reliquia de la cabeza de San Gregorio, conservada en un magnífico relicario de plata del siglo XVIII. La cabeza-relicario de San Gregorio Ostiense es una obra barroca realizada entre 1727 y 1728 por el platero estellés José Ventura, a partir de un modelo en yeso del escultor Francisco Varona.
La reliquia se convirtió en símbolo de protección contra las plagas del campo y objeto de amplia veneración, recorriendo pueblos y campos en rogativa. De esta práctica nace la conocida expresión popular andar más que la cabeza de San Gregorio, reflejo de una fe muy ligada al mundo rural.
El conjunto se completa con un interior rico en retablos, exornos barrocos y piezas devocionales, entre las que destaca la arqueta relicario, decorada con medallones historiados que narran episodios vinculados al santo y a su culto.
En el exterior, la hospedería, el humilladero, los monolitos votivos y el entorno abierto refuerzan el carácter de santuario de peregrinación. Desde este altozano, las vistas sobre el paisaje agrícola y los montes del entorno aportan una experiencia espectacular.
Señorío de Cábrega
Un antiguo señorío medieval y palacio fortificado que conserva la memoria del poder nobiliario y defensivo de Navarra.
Basílica de San Gregorio Ostiense
Un enorme santuario barroco sobre una colina sagrada con arquitectura monumental, devoción popular y rituales rurales.
Muralla de Zúñiga
Un recinto amurallado medieval que protege uno de los trazados urbanos mejor conservados de Navarra.
Sierra de Dos Hermanas
Dos cimas gemelas que dan forma al paisaje sobre el valle.
Paisaje Protegido Huertas de Zúñiga
Un paisaje de huertas que conserva su estructura desde el siglo XVII.
Reserva Natural Barranco de Lasia
Un desfiladero donde el río Ega esculpe uno de los paisajes más singulares del valle.
Monumento Natural Nº 2 Encino de Tres Patas
Una encina milenaria única en Europa que desafía el tiempo sostenida sobre tres patas.
Monumento Natural Nº 3 Encino de Cábrega
Una carrasca monumental que despliega su copa sobre los campos de Cábrega.
Ermita de Santa María Magdalena
Una ermita del románico rural tardío, integrado entre huertas y casas tradicionales en el valle de Berrueza.
Palacio Cabo de Armería de Acedo
Un palacio nobiliario del siglo XVI que conserva la memoria del linaje Acedo y la arquitectura señorial de Tierra Estella.
Murales
Arte urbano y comunitario que convierte al pueblo en relato visual.
Zúñiga
Una villa fronteriza y amurallada entre naturaleza, historia y arte comunitario.
Ubago
Un pueblo que guarda uno de los tesoros del románico de La Berrueza.
Sorlada
El pueblo que custodia a la gran basílica de San Gregorio Ostience.
Piedramillera
Un pueblo de ladera entre sierras, panorámicas e historia tallada en piedra.
Nazar
Un pequeño pueblo de altura abierto a las sierras de Codés y Lóquiz.
Mués
Una villa que conserva la huella romana y el legado nobiliario de La Berrueza.
Mirafuentes
Un pueblo entre dos ríos y al abrigo de las sierras.
Mendaza
La puerta natural al valle de la Berrueza.
Asarta
Un pequeño balcón rural con grandes vistas hacia las sierras y encinares.
Acedo
Una villa de caminos entre montañas, río e historia.