Echávarri

Echávarri

Una villa entre peñas calizas y caminos que conectan con el corazón del valle.
Echávarri es un pequeño concejo del valle de Allín, en la Merindad de Estella, situado al noreste del municipio, a los pies de las peñas que llevan su nombre y muy próximo a la Sierra de Lóquiz. A apenas ocho kilómetros de Estella-Lizarra, el núcleo se asienta en un entorno de media montaña que ha condicionado históricamente su forma de vida y su relación con toda la zona. El paisaje es uno de sus principales valores. Las Peñas de Echávarri o de Azanza son un conjunto de escarpes calizos que se elevan al norte del caserío y marcan la transición hacia las sierras de Lóquiz y Andía. Esta zona se enmarca en un espacio de numerosas rutas y senderos que conectan con Artavia, Amillano, Erául y el entorno del monasterio de Iranzu. Entre estos relieves destaca la Peña de la Abuela, cuya silueta recuerda a una figura humana y se ha convertido en uno de los hitos visuales del valle. El patrimonio se concentra en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Es un edificio gótico tardío del siglo XV que conserva un destacado retablo mayor romanista del siglo XVII, obra de Bernabé Imberto, y una talla gótica de la Virgen de Iranzu. Completan el conjunto la ermita de San Mamés, la fuente y el lavadero, elementos que ayudan a comprender la vida cotidiana de un concejo de raíz rural bien conservado. Actualmente Echávarri mantiene su carácter residencial y su vínculo histórico con la tierra, visible tanto en el paisaje como en sus tradiciones. Las fiestas patronales en agosto, la vida comunitaria y la memoria de oficios como la ganadería y el carboneo forman parte de una identidad que se transmite de generación en generación.