Puente Románico
Un puente que une dos barrios en Villatuerta.
Cuándo visitar: El puente puede visitarse en cualquier momento del año, ya que se trata de un espacio exterior y de libre acceso. La primavera y el otoño son especialmente agradables por el caudal del río y el paso constante de peregrinos, que llenan el entorno de vida.
El puente medieval o puente románico de Villatuerta nació en el siglo XIII como respuesta a una necesidad clara: facilitar el paso seguro de peregrinos y vecinos sobre el río Iranzu, eje natural que divide la localidad en dos barrios bien diferenciados: el barrio de abajo, el más antiguo, y el barrio de arriba, desarrollado posteriormente. El crecimiento de las peregrinaciones por el Camino Francés hizo imprescindible esta conexión, convirtiendo el puente en una infraestructura clave para la vida cotidiana y el tránsito jacobeo.
Construido en cantería con sillares irregulares, sus dos arcos ligeramente apuntados y el tajamar central no solo responden a criterios estéticos, sino también defensivos y funcionales, pensados para resistir las crecidas del río. Su característica silueta de lomo de camello permitía salvar el desnivel del terreno y proteger la estructura frente a las riadas.
A pesar de su sencillez, el puente ha demostrado una extraordinaria solidez: durante siglos ha soportado el paso del tiempo y las inclemencias sin perder su función. Hoy, convertido en paso exclusivamente peatonal, sigue cumpliendo el mismo cometido para el que fue creado, siendo un hito del Camino donde la historia se cruza, literalmente, paso a paso.