Yacimiento Arqueológico de Resa

Yacimiento Arqueológico de Resa

Un sitio milenario junto al Ebro donde se superponen una villa romana, un asentamiento musulmán y un núcleo medieval fortificado.
Cuándo visitar: El entorno de Resa puede recorrerse durante todo el año. Se realizan visitas guiadas puntuales a modo de evento. La visita puede complementarse con la experiencia cultural y gastronómica de Andosilla, conocido por sus conservas artesanales y por las jornadas Andosilla Gastronómica, que se celebran habitualmente en otoño. El enclave de Resa fue ocupado en distintas etapas históricas y los descubrimientos arqueológicos cuentan esta historia de ocupación, primero en época romana, siglos más tarde, durante la dominación musulmana y por último como núcleo medieval cristiano de carácter defensivo. Hacia el año 1350, Resa había perdido su valor estratégico y se vio gravemente afectado por sucesivas epidemias de peste y por desprendimientos de roca que dañaron las viviendas, lo que provocó su abandono progresivo. En ese entonces, allí solo habitada una familia, la de Juan Jiménez de San Adrián. Ese mismo año, los habitantes de Andosilla adquirieron al rey Carlos II de Navarra parte del antiguo término de Resa, quedando excluidos el soto y las salinas. Desde 2018 se desarrollan excavaciones promovidas por el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Andosilla y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con participación de estudiantes universitarios y voluntariado local. La dirección científica corre a cargo de Josu Narbarte (Sociedad de Ciencias Aranzadi). Las excavaciones han permitido identificar dos grandes áreas arqueológicas, que reflejan las distintas funciones del lugar a lo largo del tiempo: Resa - 1 y Resa - 2. Resa -1, situado en la terraza fluvial de La Veguilla y en el canchal que se forma al pie del anticlinal, concentra la zona principal del asentamiento. En este sector se ha documentado una villa romana (siglos I–II), probablemente un centro productivo agrícola vinculado a la antigua ciudad de Calagurris (Calahorra). De esta se conservan grandes muros construidos con sillares ciclópeos, restos de cubiertas y materiales cerámicos romanos. En este mismo ámbito se encuentra el núcleo del asentamiento medieval, con la iglesia de Santa María (siglos XI -XIII) que ha sido excavada y localizada con precisión. Esta iglesia es un edificio prerrománico de planta basilical, con nave única y cabecera semicircular ligeramente en herradura. Construida con mampostería de yeso, presentaba muros enlucidos y un interior arquitectónicamente elaborado, con bancos corridos, posibles arcos interiores y un altar exento en el ábside. Junto a la iglesia se extiende una amplia necrópolis medieval, con más de cuarenta tumbas en enterramientos simples y antropomorfos, sepulturas de lajas y restos de ataúdes de madera. El conjunto de Resa -1 se completa con un lagar altomedieval, testimonio directo de la actividad agrícola y producción vitivinícola en el asentamiento. Según fuentes, en este sitio existía otra iglesia, San Esteban, situada en el extremo opuesto del núcleo urbano, pero no se ha identificado arqueológicamente. También existió un puente sobre el río Ebro, del que se conservaban restos visibles a mediados del siglo XVII, según testimonio del jesuita e historiador José de Moret. Resa - 2, por su parte, se sitúa en el cortado rocoso que domina el valle del Ebro y agrupa un conjunto de cuevas excavadas en la roca, alineadas y ubicadas a gran altura. Estas cavidades, utilizadas como refugio en momentos de conflicto, ofrecían un control visual privilegiado del territorio y refuerzan la interpretación de Resa como un enclave defensivo y fronterizo. Por el momento, el yacimiento no está acondicionado para ser visitado como espacio expositivo museable. Los accesos son complicados y no se dan las condiciones de seguridad necesarias. Los sectores de excavación están cubiertos para evitar que se dañen con el viento y la lluvia. En un futuro no muy lejano se espera que se pueda adecuar para que el público lo conozca.