Iglesia del Santo Sepulcro

Iglesia del Santo Sepulcro

Una iglesia inacabada que convirtió su fachada en uno de los grandes relatos esculpidos del gótico navarro.
Cuándo visitar: Puedes visitarla todo el año. Especialmente recomendable durante el día, cuando la luz permite apreciar con detalle la riqueza escultórica de la fachada. La iglesia del Santo Sepulcro comenzó a construirse sobre una pequeña iglesia anterior, a finales del siglo XII, en pleno auge del románico. Situada en el antiguo Burgo de San Martín, el barrio de los francos fundado por el rey Sancho Ramírez en la orilla derecha del río Ega. Este sitio formaba parte esencial de la Estella-Lizarra jacobea, una ciudad que creció al ritmo del Camino de Santiago y de la llegada de peregrinos, comerciantes y artesanos procedentes de distintos puntos de Europa. El proyecto original planteaba un ambicioso templo de tres naves, similar a otras grandes iglesias estellesas. Sin embargo, las limitaciones económicas y los cambios históricos hicieron que la obra quedara inacabada. Sus autores fueron artistas traídos por los reyes de la dinastía Champaña y la fecha de finalización, 1272, se encuentra tallada en una orla que rodea a dos curiosos personajes de la fachada. De ese primer momento constructivo se conserva el ábside románico de la nave del Evangelio, de planta semicircular. Los trabajos se retomaron en el siglo XIII con la fachada principal al lado norte de estilo gótico. En el siglo XIV continúan las obras con un nuevo proyecto de ábsides pentagonales en las naves central y de la Epístola y con la hermosa portada, aunque solo llegó a completarse la central. El verdadero tesoro del Santo Sepulcro se encuentra en su fachada norte: una monumental portada gótica del año 1340 concebida como un gran arco triunfal. Doce arquivoltas abocinadas, una galería superior con los apóstoles y un complejo tímpano historiado convierten esta fachada en una de las obras maestras de la escultura medieval navarra. En sus relieves se representan la Última Cena, las Tres Marías ante el sepulcro, el descenso de Cristo a los infiernos, la aparición a María Magdalena y la Crucifixión, todo esto acompañado por ángeles portadores de los símbolos de la Pasión. En 1821, gran parte del edificio presentaba un grave deterioro, por lo que se acondicionó únicamente la nave del Evangelio y se desmontaron las otras dos, cuyos materiales fueron reutilizados. Finalmente, en 1881, ante la pérdida de población del barrio, la parroquia fue suprimida y pasó a integrarse en la de San Pedro de la Rúa. Actualmente el Santo Sepulcro, aunque cerrado, sigue cumpliendo su función original: comunicar, enseñar y emocionar a través del arte medieval. Su portada fue durante siglos un mensaje visual para los peregrinos que atravesaban Estella-Lizarra, y hoy continúa invitando al visitante a detenerse y leer su historia esculpida.