Parroquia de San Miguel

Parroquia de San Miguel

Un templo rural donde siglos de historia, arte y devoción se superponen en el corazón de Oteiza.
Cuándo visitar: La iglesia puede contemplarse durante todo el año desde el exterior. El interior suele abrirse durante celebraciones litúrgicas y festividades locales, por lo que se recomienda consultar en el propio municipio o coincidir con horarios de culto. La parroquia de San Miguel constituye uno de los edificios históricos más representativos de Oteiza y refleja la evolución arquitectónica de muchas iglesias rurales navarras. Aunque sus orígenes se remontan probablemente a un templo románico medieval, la estructura actual comenzó a configurarse en el siglo XVI, cuando se construyeron el crucero y la capilla mayor, otorgando al edificio una planta de cruz latina. Entre 1704 y 1706 el cantero vizcaíno Francisco de Ibarra, vecino entonces de Arróniz, llevó a cabo una profunda reforma que definió gran parte del aspecto actual del templo. Durante esta intervención se levantaron la nave, la torre y parte del coro. Las bóvedas de cañón con lunetos que cubren la nave corresponden a esta etapa barroca, mientras que en la cabecera se conservan elementos estructurales anteriores. El interior alberga un interesante conjunto artístico. El retablo mayor barroco, realizado en la primera mitad del siglo XVIII, está presidido por una imagen de San Miguel Arcángel acompañada por las esculturas de San Pedro y San Pablo. En el ático se reutiliza un Crucificado del primer tercio del siglo XVI con rasgos aún goticistas. A esta decoración se suman los retablos gemelos de la Virgen del Rosario y de San José, también barrocos, así como la sillería del coro de la segunda mitad del siglo XVIII. Además de estas piezas, el templo conserva esculturas procedentes de distintas épocas y lugares, algunas trasladadas desde la antigua iglesia del despoblado de Baigorri. Entre estas figuran imágenes de San Nicolás de Tolentino y San Francisco de Asís, de estilo romanista, así como Santa Gertrudis y la Virgen del Carmen, obras populares del siglo XVIII. Junto a la pila bautismal medieval se conserva también una pequeña talla románica conocida como la Virgen Blanca, testimonio del origen más antiguo de la parroquia y de la continuidad de la vida religiosa en el pueblo a lo largo de los siglos.