Fuerte Cazorla

Fuerte Cazorla

Un fuerte militar levantado en el mismo cerro que siglos antes ocupó un castillo medieval.
Cuándo visitar: El entorno del Fuerte Cazorla puede visitarse durante todo el año. Los meses de primavera y otoño son especialmente recomendables por la claridad del paisaje y las condiciones de luz. Las noches despejadas permiten disfrutar de la observación astronómica, reforzando la experiencia ligada a la certificación Starlight de Lerín. Antes de la construcción del Fuerte Cazorla, este cerro fue ocupado por el castillo medieval de Lerín, una fortificación ligada a la defensa del reino en la Ribera del Ega. Su existencia está documentada al menos desde la Alta Edad Media y se asocia a los grandes momentos de consolidación del poder real navarro. La tradición histórica vincula este castillo a la figura de Sancho VII el Fuerte, uno de los monarcas más emblemáticos del Reino de Navarra, cuyo reinado reforzó el papel estratégico de sitios como Lerín en el control del territorio y de las rutas fluviales. Aunque el castillo ya se encontraba arruinado a comienzos del siglo XV, su memoria perduró como símbolo del poder medieval y explica la reutilización militar del lugar en épocas posteriores. Durante la Tercera Guerra Carlista, en 1873, Lerín se convirtió en un lugar importante del bando liberal frente a las tropas carlistas, que habían tomado Estella. En ese contexto de urgencia defensiva y para reforzar la posición, el general Moriones ordenó la construcción del fuerte en el punto más alto de la villa. El nuevo recinto recibió el nombre de Fuerte Cazorla en homenaje a un capitán de ingenieros fallecido en la batalla de Santa Bárbara de Mañeru. El conjunto fortificado incluyó diversas dependencias militares y espacios exteriores elevados. Durante la guerra, su estructura original fue modificada sustancialmente. La cubierta fue reforzada en uno de sus cambios de uso con dos bóvedas de ladrillo para poder soportar el peso y empuje de la artillería. Estas bóvedas fueron demolidas y la torre fue desmochada reduciendo así la altura total de la edificación. El fuerte tuvo un uso militar muy breve, de apenas dos años y quedó en desuso tras la derrota carlista. En 1877 pasó a manos del Ayuntamiento de Lerín y, lejos de ser demolido, fue reutilizado como vivienda para familias necesitadas, iniciando así una nueva etapa civil en su historia. Dentro del recinto se encontraba la antigua capilla de Santa Bárbara, que a lo largo del tiempo tuvo usos muy diversos: ermita, capilla del cementerio, vivienda del gobernador militar y academia musical.