Lezáun
Una villa de montaña, paisajes kársticos y tradición ganadera.
Lezáun es uno de esos pueblos donde el paisaje define la experiencia desde el primer momento. Situado en la vertiente sur de la Sierra de Andía, en el límite norte de Tierra Estella, este pequeño núcleo de montaña invita a detenerse y descubrir un entorno modelado durante siglos por la roca, los bosques y la tradición ganadera.
El territorio que rodea el pueblo está marcado por un paisaje kárstico de gran singularidad, salpicado de cuevas, simas y formaciones rocosas que explican incluso el origen de su nombre: Lezáun, el lugar de la cueva. Hayedos, robledales y encinares conviven con cañones fluviales, senderos señalizados y miradores naturales que convierten el municipio en un destino ideal para recorrer a pie y observar la riqueza del entorno. Espacios como el Hayedo de Lezáun, el cañón del río Ubagua o el Arce Monumental muestran la diversidad natural en este rincón del valle de Irantzu.
El casco urbano conserva el carácter de un pueblo de montaña con identidad propia. Casas blasonadas y palacianas recuerdan su historia, mientras la iglesia parroquial de San Pedro, de origen medieval, sigue marcando el centro de la vida local. A ello se suman ermitas, tradiciones ligadas al aprovechamiento sostenible del territorio y una fuerte cultura ganadera que todavía hoy forma parte de la identidad del pueblo.
La experiencia se completa con productos ligados al paisaje, como el queso artesanal, reflejo de un saber hacer que conecta naturaleza, trabajo y tradición.
Totem tresnak Lezaun
Lezáun
Una villa de montaña, paisajes kársticos y tradición ganadera.
Iglesia de San Pedro
Un pequeño templo románico rural que guarda algunas de las escenas más bellas de la infancia de Cristo en Tierra Estella.
Monumento Natural Nº 34 Arce de Lezáun
Un arce monumental que ha sobrevivido durante siglos en los rasos kársticos de la Sierra de Andía.