Bargota

Bargota

La villa de las brujas y las leyendas al pie de la sierra de Codés.
Bargota concentra en un pequeño núcleo urbano un patrimonio singular dentro de Tierra Estella, marcado por la convivencia entre historia documentada, tradición popular y cultura contemporánea. Su trazado conserva viviendas de arquitectura tradicional y edificios vinculados a su pasado religioso y civil, con la iglesia parroquial de Santa María como principal referencia monumental del casco urbano. A su alrededor se localizan varias ermitas, entre éstas la de San Martín, hoy desaparecida, pero aún presente en la memoria colectiva y en las celebraciones locales. La ermita de la Virgen del Poyo es otro de los lugares más singulares y simbólicos de Bargota. Se sitúa en lo alto de un cerro, a las afueras del núcleo urbano, y destaca tanto por su valor devocional como por su posición estratégica, con amplias vistas sobre el territorio. Es un espacio muy ligado a la tradición popular y religiosa del municipio, especialmente en romerías y celebraciones vinculadas a la Virgen. En el entorno del municipio se sitúa el Castejón de Bargota, restos de un asentamiento fortificado en altura, anterior a la época romana, que confirma la ocupación humana del territorio de Bargota desde la Antigüedad. Este pasado se entrelaza con uno de los elementos identitarios más reconocibles del pueblo: la figura de Johanes de Bargota, personaje histórico del siglo XVI asociado a la brujería y a los procesos inquisitoriales. Su presencia ha dado lugar a una narrativa propia que hoy se materializa en la escultura del Brujo, uno de los lugares más visitados, y en la Semana de la Brujería, un evento cultural consolidado que combina divulgación histórica, actividades escénicas y participación vecinal, situando a Bargota como referente temático dentro de Navarra. La tradición vitivinícola tiene también un papel destacado gracias a sus bodegas, que conectan el paisaje agrícola con la producción de vino de autor. Las bodegas representan la continuidad del cultivo de la vid en la zona y aportan un valor añadido a la visita, integrando patrimonio, territorio y producto local.