Muralla Urbana

Muralla Urbana

Restos de un pasado fortificado que cuentan la historia de una villa clave del Camino de Santiago.
Cuándo visitar: Las murallas y el casco histórico de Cirauqui pueden visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño ofrecen temperaturas suaves y una luz ideal para disfrutar del paseo y de las vistas panorámicas. En verano, la villa cobra vida con el paso constante de peregrinos y las fiestas locales; en invierno, el recorrido se vuelve más tranquilo e introspectivo. Cirauqui es una de las villas medievales más representativas del Camino de Santiago a su paso por Tierra Estella. Situada estratégicamente entre Puente la Reina y Estella-Lizarra, su emplazamiento elevado permitía controlar el tránsito de personas y mercancías en una de las rutas más importantes de la Edad Media. Durante los siglos XIII y XIV, la villa se rodeó de un recinto amurallado que protegía el caserío y organizaba su estructura urbana. Aunque hoy no se conserva completo, los lienzos visibles y, sobre todo, el Portal de la Villa permiten reconstruir con claridad la imagen de aquella Cirauqui fortificada. Existen trechos visibles de los posibles muros de la misma en el frente norte de la villa. El Portal de la Villa es el elemento más significativo: es la torre-puerta de la muralla urbana abierta en la cara norte y que era uno de los principales accesos a la población. Presenta dos arcos, apuntado en la cara externa y escarzano en la interior, dejando un vestíbulo entre ambos vanos. La parte superior es una restauración moderna de finales del siglo XX e inicios del XXI que imita en su cara externa los característicos huecos y reposaderos de los palomares tradicionales. Su torre y el sistema de doble arco evidencian su función defensiva y su importancia como punto de entrada del Camino de Santiago. A sus pies se conserva una estela funeraria, testigo silencioso del pasado medieval de la villa. Una vez atravesada la puerta, el trazado urbano se adapta al fuerte desnivel de la colina. Las calles empedradas, organizadas en anillos y pendientes, conducen hasta la iglesia fortificada de San Román, que actúa como hito visual y simbólico del conjunto. Los restos de las murallas y el Portal de la Villa no solo hablan de defensa y control, sino también de identidad. Pasear junto a ellos es comprender cómo el Camino de Santiago, la arquitectura militar y la vida cotidiana dieron forma a una de las villas más evocadoras de Tierra Estella.