Cuevas de Lodosa

Cuevas de Lodosa

Un modo de habitar único excavado en la peña de Lodosa vivo hasta los años sesenta del siglo XX.
Cuándo visitar: Las cuevas pueden visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son especialmente recomendables para recorrer el entorno de La Peña y disfrutar de las vistas sobre Lodosa y el valle del Ebro. Las cuevas de Lodosa son viviendas excavadas directamente en la roca yesosa y arcillosa de La Peña, la gran formación rocosa alrededor del casco urbano. Históricamente, este conjunto se organizó en tres barrios de casas-cueva, distribuidos en distintos puntos de la peña: uno al oeste, otro al norte y otro al este, conocidos popularmente como las cuevas de arriba, del centro y de abajo. Las primeras cuevas estaban en la parte alta. Su excavación comenzó a principios del siglo XIX, en respuesta al crecimiento de la población y a la necesidad de vivienda para las familias con menos recursos. Con el paso del tiempo llegaron a habitar en estas cerca de ciento cincuenta familias, alcanzando alrededor de 220 cuevas documentadas en 1934 y convirtiéndose en un verdadero barrio que perduró hasta la década de los años sesenta del siglo XX. La tipología de estas viviendas respondía a una organización muy funcional. Tras una pequeña plazoleta exterior, la entrada daba paso al caño, un corredor central que articulaba la vivienda. A ambos lados se situaban la cocina y la estancia principal, generalmente abiertas a la fachada, mientras que en el interior se disponían dormitorios, almacenes, graneros e incluso cuadras para animales domésticos. Uno de sus elementos más singulares era la nevera, una abertura vertical de dos o tres metros de diámetro que funcionaba como chimenea, ventilación e iluminación natural. Gracias al aislamiento térmico de la roca, las cuevas mantenían una temperatura constante cercana a los 18 ºC durante todo el año, lo que las hacía frescas en verano y templadas en invierno. Con el paso del tiempo las cuevas sufrieron derrumbes, filtraciones y abandonos, especialmente las situadas en las zonas más bajas. Tras los desprendimientos y las lluvias fuertes del otoño de 1961 obligaron al desalojo progresivo de estas viviendas por riesgo de derrumbe, poniendo fin a un modo de vida que había marcado generaciones de lodosanos. En la actualidad todavía se mantienen en pie entre medio centenar y un centenar de cuevas, aunque muchas son de propiedad privada y no pueden visitarse. Las cuevas de arriba son las mejor conservadas y concentran la mayor parte de las cuevas rehabilitadas para la visita, entre estas la conocida cueva de los Hermanos Duque. Por su parte, las cuevas del centro y de abajo no han desaparecido por completo, aunque una parte importante de estas se perdió con el paso del tiempo, quedó tapiada o presenta hoy un estado menos visible y de acceso más complejo.