Palacio Cabo de Armería de los Álvarez de Eulate

Palacio Cabo de Armería de los Álvarez de Eulate

Las ruinas de un gran palacio-fortaleza y cabo de armería del Reino de Navarra en el paisaje de Urbasa.
Cuándo visitar: El entorno puede visitarse durante todo el año en recorrido exterior. La primavera y el verano permiten una mejor lectura de las ruinas tras las obras de conservación realizadas en 2010. El otoño aporta una atmósfera especialmente sugerente, con el palacio fundiéndose con los colores del paisaje y la vegetación. La existencia de una casa fuerte o palacio en Eulate está documentada desde el siglo XIV, vinculada al linaje de los Eulate. En 1329 se cita como propietario a Sancho de Eulate, y en 1340 su defensa fue encomendada a Juan Remírez de Baquedano, lo que confirma su valor estratégico. Algunos estudios sugieren que en época medieval Eulate pudo albergar un conjunto fortificado más amplio, integrado por el palacio, la torre conocida como la Fortificación o Pólito y la antigua iglesia de San Martín, situada en el entorno del llamado alto de la iglesia vieja. El palacio alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVI y XVII bajo el dominio de los Álvarez de Eulate, señores del Palacio y titulares del rango de Cabo de Armería del Reino. Desde aquí se articuló una extensa red familiar y política, con miembros destacados que ocuparon cargos militares, eclesiásticos y administrativos en Navarra, Castilla y los territorios de ultramar. Durante la Primera Guerra Carlista, el palacio recuperó su función estratégica. El general Tomás de Zumalacárregui lo utilizó como hospital militar y depósito de munición. En abril de 1835, el general liberal Luis Fernández de Córdova ordenó su incendio como represalia. Poco después, tras la victoria carlista en la acción de Artaza, se firmó en Eulate el Pacto de Lord Elliot, destinado a humanizar el trato a los prisioneros de guerra. El incendio, el abandono posterior y el expolio de los siglos XIX y XX provocaron la ruina progresiva del edificio. En 2010, el Ayuntamiento de Eulate impulsó una intervención de limpieza y consolidación que permitió recuperar la lectura de las estructuras ocultas bajo la vegetación. Aunque hoy se conserva en estado ruinoso, aún pueden apreciarse los restos de muros, torreones y el trazado general del recinto.