Ermita de San Martín de Montalbán

Ermita de San Martín de Montalbán

Un tesoro románico rescatado del olvido, solitario en el paisaje del Valle de Yerri, testigo de un poblado medieval desaparecido.
Cuándo visitar: La ermita puede visitarse durante todo el año. Su interior se encuentra musealizado y se realizan visitas guiadas. La ermita de San Martín de Montalbán fue la iglesia parroquial del pequeño señorío medieval de Asna, documentado desde el siglo XII. En 1135, el rey García Ramírez donó estas tierras al monasterio de Iratxe, iniciándose una estrecha relación con el poder monástico de la zona. Con el paso del tiempo, el lugar adoptó el nombre de Montalbán, es decir, el monte blanco, en referencia a los suelos claros que lo rodean. El edificio, construído en el último tercio del siglo XII, con estilo románico tardío e influencias cistercienses conserva una cabecera de comienzos del siglo XIII, plenamente románica. Destaca su ábside semicircular, articulado por semicolumnas y una sobria decoración vegetal, así como la sencilla portada de arquivoltas lisas. Tras perder su función parroquial en el siglo XIX y quedar prácticamente en ruinas, la ermita fue restaurada gracias a la iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Yerri y la Institución Príncipe de Viana. La recuperación de la ermita de San Martín de Montalbán significó un importante avance en el conocimiento histórico del lugar. Durante las excavaciones arqueológicas previas a la restauración aparecieron numerosos restos de gran valor. Entre estos una tumba antropomorfa fechada entre los siglos VIII y X, adosada al muro del ábside, así como más de veinte sepulturas en torno a la cabecera, muchas de estlas anteriores al templo actual. Algunas se disponían en varios niveles superpuestos, lo que evidencia que este espacio tuvo un uso funerario prolongado. Entre los hallazgos también destacan: una moneda de medio cornado de época moderna que se colocaba sobre el difunto, vestigio de antiguas creencias vinculadas al tránsito al más allá. Además varias estelas discoideas medievales y marcas de cantero visibles en los muros exteriores del ábside. La intervención permitió documentar con precisión la fábrica románica, sus ventanas abocinadas, capiteles vegetales y molduras, y recuperar la lectura arquitectónica del conjunto. Inaugurada en 2012, la obra convirtió a San Martín de Montalbán en un ejemplo de conservación del patrimonio rural, devolviendo al paisaje del Valle de Yerri un lugar cargado de historia.