Monasterio de Iranzu
Un conjunto monástico de arquitectura cisterciense con espacios únicos.
Cuándo visitar: El Monasterio de Iranzu se puede visitar todo el año. Cada estación ofrece una mirada distinta: la frescura del valle en primavera, la serenidad del verano, los colores ocres del otoño y el recogimiento del invierno. Especialmente recomendable combinar la visita con paseos por el cañón del río Iranzu y los senderos del entorno.
Escondido en el valle de Yerri, rodeado de hayedos, encinares y agua, el Monasterio de Santa María la Real de Iranzu se alza como un lugar pensado para el recogimiento. Este monasterio es filial del francés de la Cour-Dieu y tiene conexión directa con la Abadía de Citeaux, monasterio original de la orden cisterciense.
Los primeros testimonios monásticos en Iranzu se remontan al siglo XI, cuando una pequeña comunidad de los benedictinosocupaba la primitiva iglesia románica de San Adrián. Posteriormente, hacia finales del siglo XII (1176) lo ocuparon los cistercienses, y con la llegada del Císter, nace el gran monasterio que hoy conocemos, y que terminó de construirse en el siglo XIV, vinculado directamente a las grandes abadías europeas de la orden.
Durante siglos, El Monasterio de Iranzu fue un importante centro espiritual, agrícola y económico, gestionando tierras y pueblos. Tras la desamortización del siglo XIX, el conjunto cayó en el abandono hasta su restauración en 1942, que le devolvió la vida y el esplendor.
El monasterio conserva intacta su traza medieval, permitiendo recorrer su iglesia, pasear por su hermoso claustro gótico y descubrir en su interior un pequeño museo con arte sacro y objetos históricos vinculados a la vida monástica. La iglesia, de grandes dimensiones, presenta planta de cruz latina con tres naves, crucero y cabecera tripartita. Esta última, una de las partes más antiguas del monasterio, se compone de una capilla central de mayor tamaño y dos laterales de planta cuadrada. El conjunto se cubre con bóvedas de crucería que descansan sobre robustos pilares, siguiendo la sobriedad y funcionalidad propias de la arquitectura cisterciense.
La portada occidental da acceso al monasterio a través de un elegante conjunto de arquivoltas decoradas con motivos vegetales, en línea con la sobriedad cisterciense. En su estructura se integran elementos simbólicos como el crismón, mientras que pequeños detalles, como las saeteras o el rosetón, revelan la evolución del edificio y sus funciones a lo largo del tiempo.
El interior mantiene esa misma armonía entre solidez y sencillez. Las naves, separadas por arcos ojivales sobre robustos pilares, conducen hacia un espacio luminoso donde la arquitectura se pone al servicio del recogimiento. Desde aquí se accede al claustro, uno de los lugares más evocadores del conjunto.
El claustro refleja las distintas etapas constructivas del monasterio, combinando elementos románicos y góticos en sus galerías. Sus ventanales, columnas y capiteles muestran una evolución estilística que va del siglo XII al XIV, creando un espacio donde la piedra, la luz y el silencio dialogan constantemente.
Entre sus estancias destaca el lavatorio, de planta hexagonal y gran belleza, así como la sala capitular, corazón de la vida monástica, donde la comunidad se reunía para tomar decisiones y organizar su día a día. También la galería de los conversos permite comprender la estructura funcional del monasterio y la vida de quienes lo habitaban.
En el exterior, en el extremo oriental, se encuentra la capilla de San Adrián, vinculada al antiguo espacio de la enfermería monástica. De una sola nave y cubierta con bóveda de crucería, rematada en ábside semicircular, responde a la sobriedad característica del Císter. Su iluminación, a través de sencillas ventanas abocinadas, y su acceso por discretas puertas de medio punto refuerzan ese carácter funcional y austero. Del resto de la enfermería apenas se conservan vestigios, hoy integrados en el paisaje.
Uno de los espacios más sorprendentes del monasterio es la cocina medieval, excepcionalmente bien conservada. De planta cuadrada, está presidida por una gran chimenea central sostenida por robustos arcos apuntados, en torno a la cual se organiza la estancia. La cubierta de bóvedas de crucería y la solidez de su estructura reflejan la importancia de este espacio en la vida cotidiana del monasterio.
La visita se completa con el centro de interpretación y el entorno natural que rodea Iranzu: pozas de agua cristalina, senderos junto al río y rutas que conectan con el Parque Natural de Urbasa-Andía, convirtiendo la experiencia en un equilibrio perfecto entre patrimonio y naturaleza.
Mirador de Lazkua y Altikogaña
Un balcón natural sobre el Valle de Yerri que combina paisaje, geología y vestigios de ocupación humana de más de 2 000 años.
Monumento Natural Nº 1 Encina de Erául
Una encina centenaria que custodia el paisaje agrícola del Valle de Yerri desde hace más de cinco siglos.
Zona de Escalada las Peñas de San Fausto
Una de las escuelas de escalada en caliza más completas de Navarra, entre encinares y grandes paredes sobre el valle del Urederra.
Zona de Acogida Embalse de Alloz
El principal espacio acondicionado con servicios y actividades para disfrutar del embalse.
Zona de Escalada Lezaia y Barranco El Burón
Escalada entre bosques y cantiles calizos, con panorámicas abiertas al embalse de Alloz.
Monasterio de Iranzu
Un conjunto monástico de arquitectura cisterciense con espacios únicos.
Iglesia de San Pedro
Un pequeño templo románico rural que guarda algunas de las escenas más bellas de la infancia de Cristo en Tierra Estella.
Ermita de Santa Catalina de Alejandría
Una joya del románico rural navarro que custodia el lugar donde alguna vez hubo un pueblo medieval.
Iglesia de Santa María de Eguiarte
Una iglesia románica excepcional cuyo atrio, escultura y simbolismo la convierten en uno de los espacios más enigmáticos de la Tierra Estella.
Puente de Lorca
Un puente medieval del Camino de Santiago donde la ingeniería medieval, el paisaje y la leyenda se encuentran sobre el Salado.
Iglesia de San Salvador
Un templo románico rural del Camino de Santiago que conserva, casi oculto, el corazón medieval de Lorca / Lorka.
Iglesia de San Martín de Tours
Un templo medieval de influencia cisterciense que combina sobriedad, simbolismo y poder monástico en el corazón del Valle de Yerri.
Ermita de San Martín de Montalbán
Un tesoro románico rescatado del olvido, solitario en el paisaje del Valle de Yerri, testigo de un poblado medieval desaparecido.
Iglesia de San Román
Un templo románico con alma renacentista que guarda uno de los retablos más bellos del valle de Guesálaz.
Palacio del Marqués de Montehermoso
Gran palacio nobiliario que fue cuna de los primeros reyes navarros.
ZONA DE ESCALADA PEÑA DE LA TORRE (Sector EL CUERNO y sector EL LOMO)
Escalada deportiva en un roquedo calizo que sorprende en el corazón del valle de Guesálaz.
Crucero del Monasterio de Iranzu
Un crucero renacentista que recibe y protege al visitante a su llegada al Monasterio de Iranzu.
Presa del Río Salado
Ingeniería hidráulica medieval al servicio de la sal de manantial en Salinas de Oro / Jaitz.
Nevero de Arizaleta
Un pozo de nieve medieval que conserva la memoria del hielo en lo alto del valle de Yerri.
Palacio de Azcona
La huella de la nobleza navarra convertida en legado arquitectónico y vitivinícola.
Fuente y Lavadero
Arquitectura del agua que conserva la memoria de la Navarra rural medieval.
Restos del Palacio del Marqués de Irurre
Vestigios de la arquitectura nobiliaria que narran el pasado señorial del valle de Guesálaz.
Ermita de la Trinidad de Iturgoyen
Un santuario de altura donde paisaje, tradición y espiritualidad se encuentran en la Sierra de Andía.
Monumento Natural Nº 34 Arce de Lezáun
Un arce monumental que ha sobrevivido durante siglos en los rasos kársticos de la Sierra de Andía.
Zurucuáin / Zurukuain
Historia, naturaleza y vida en comunidad a pocos minutos de Estella-Lizarra.
Zábal / Zabal
Un pueblo cuyo nombre remite a lo abierto y amplio, como el paisaje que lo rodea.
Villanueva de Yerri / Hiriberri Deierri
Entre la sierra de Andía y Alloz, una villa para disfrutar el valle de Yerri sin prisa.
Viguria
Una pequeña villa de linajes nobles junto al río Salado.
Vidaurre
Un pueblo con siglos de historia entre Andía y el río Salado.
Ugar
Una villa de vistas privilegiadas al embalse de Alloz.
Salinas de Oro / Jaitz
Una villa donde la sal ha dado forma al paisaje, a la historia y a la identidad.
Riezu / Errezu
Un pueblo que sorprende por la riqueza de su casco histórico y por la fuerza de la naturaleza que lo rodea.
Muzqui
Un pequeño pueblo entre caminos históricos y paisajes abiertos.
Murugarren
Un pueblo con esencia rural, patrimonio singular, historia y hospitalidad en el valle de Yerri.
Murillo de Yerri / Murelu Deierri
Un pueblo agrícola junto al río Iranzu en el valle de Yerri.
Muez
La capital del valle de Guesálaz, entre historia, patrimonio y naturaleza.
Lezáun
Una villa de montaña, paisajes kársticos y tradición ganadera.
Lerate
Un pueblo a orillas del embalse de Alloz para disfrutar del agua y la naturaleza.
Izurzu
Un pequeño pueblo a los pies de la sierra donde naturaleza y vida rural van de la mano.
Iturgoyen
Una villa en lo alto del valle con vistas infinitas de la merindad.
Irujo
Una villa situada en la ladera de la sierra de Andía con vistas abiertas y ecos de la historia medieval.
Ibiricu de Yerri / Ibiricu de Ierri
Una villa a los pies de Urbasa-Andía rodeada de bosques y campos.
Grocin / Gorozin
Un pueblo entre viñedos y naturaleza a los pies del monte San Millán.
Garísoain
Un pueblo con encanto entre el embalse de Alloz y las Peñas de San Quiriaco.
Esténoz / Estenotz
Un pequeño pueblo junto al embalse donde patrimonio, paisaje y vida vecinal se viven con calma.
Erául
Un pueblo de montaña entre farallones, miradores y escenarios de historia.
Azcona / Aizkoa
Un pequeño pueblo con un gran patrimonio en el corazón del valle de Yerri
Arizaleta / Aritzaleta
Un balcón natural sobre el valle de Yerri con un patrimonio único bajo tierra.
Arizala / Aritzala
La capital del valle de Yerri.
Arguiñano
Una villa entre barrancos, montañas y patrimonio rural con mucho carácter.
Arandigoyen / Arandigoien
Un pequeño pueblo, antiguo señorío nobiliario a orillas del río Irantzu.
Alloz / Allotz
La puerta de entrada al embalse de Alloz, donde la naturaleza invita a disfrutar y a desconectar.
Abárzuza / Abartzuza
La puerta de entrada al valle de Irantzu, entre montañas y patrimonio monumental.