Sierra de Urbasa

Sierra de Urbasa

Un santuario natural protegido de gran biodiversidad e Historia en Navarra.
La Sierra de Urbasa puede visitarse todos el año. La primavera es ideal para ver el Urederra en todo su esplendor y disfrutar del hayedo más luminoso. El verano brinda temperaturas agradables para caminar entre pastos y bosques. En otoño ocurre uno de los grandes espectáculos cromáticos con los hayedos teñidos de ocres y rojizos y el invierno regala un paisaje sobrio y silencioso, a veces nevado. La Sierra de Urbasa es un espacio natural con una superficie aproximada de 116 km² como monte común de Navarra, y de 52 km² más, como monte propio de Améscoa o Monte Limitaciones. La altitud oscila entre los 900 y los 1100 m, con cotas extremas de 850 y 1200 m. Esta extensa meseta de origen calizo sorprende por el contraste entre sus imponentes cortados rocosos y la amplitud de sus altiplanicies. Tras superar los escarpes que delimitan la sierra, el relieve se vuelve prácticamente llano y da paso a un paisaje de pastizales, hayedos y claros boscosos de gran valor ecológico. La naturaleza caliza del terreno hace que el agua de lluvia se infiltre rápidamente en el subsuelo, modelando un espectacular paisaje kárstico formado por dolinas, lapiaces, simas y cuevas. Por este motivo, apenas existen ríos en superficie, ya que el agua circula por una extensa red subterránea y vuelve a emerger en numerosos manantiales situados al pie de la sierra. El aspecto actual de Urbasa es también el resultado de una larga relación entre el ser humano y el medio natural. Desde la Prehistoria, sus bosques fueron abiertos para crear áreas de pasto destinadas a la ganadería, dando lugar a un mosaico de praderas, dehesas, matorrales y masas forestales que aún hoy caracteriza el paisaje. Esta actividad tradicional continúa formando parte de la identidad de la sierra y convive con una gestión forestal orientada a la conservación y el aprovechamiento sostenible de sus recursos. Además de su riqueza natural, Urbasa alberga un destacado patrimonio geológico, histórico y cultural. Entre sus lugares de interés se encuentran el Mirador del Raso y la Borda Severino, las ermitas de Santa Marina, San Adrián y las santas Nunilo y Alodia, el monumental Tejo de Otsaportillo y la Sima de Otsaportillo, convertida también en un Lugar de la Memoria Histórica. La sierra conserva asimismo importantes vestigios prehistóricos, como los dólmenes de Artekosaro y La Cañada, y ofrece una amplia red de senderos señalizados, rutas y pistas ciclables que permiten descubrir uno de los paisajes más emblemáticos de Navarra.