Ermita de San Blas
Una ermita románica del Camino de Santiago vinculada a los antiguos hospitales de peregrinos.
Cuándo visitar: La ermita puede visitarse durante todo el año en un entorno tranquilo a las afueras de Los Arcos. Un momento especialmente significativo es el 3 de febrero, día de San Blas, cuando se celebra la tradicional aurora, la misa solemne y la bendición de alimentos acompañada de reparto de rosquillas, chistorra y vino.
La Ermita de San Blas se encuentra a las afueras de Los Arcos, junto al histórico Camino de Santiago que conduce hacia Viana. Su origen se remonta al siglo XII, cuando formaba parte de un pequeño conjunto vinculado al barrio y al hospital de San Lázaro, destinado a atender a peregrinos y enfermos que transitaban por esta importante ruta medieval.
El templo primitivo estaba dedicado a San Lázaro, santo tradicionalmente asociado al cuidado de enfermos y leprosos, lo que explica la presencia de un lazareto en este lugar. La importancia de este hospital queda reflejada en el testamento del rey Teobaldo II de Navarra, quien en el siglo XIII dejó una donación de diez ducados para su mantenimiento. Durante siglos la ermita mantuvo esta advocación, aunque con el tiempo pasó a dedicarse a San Blas, obispo de Sebaste en la antigua Anatolia, (actual Turquía), mártir cristiano del siglo IV venerado tradicionalmente como protector frente a los males de garganta.
De la construcción románica original se conserva principalmente la cabecera, formada por un ábside semicircular de sillería, así como el primer tramo de la nave, ambos pertenecientes a la fábrica primitiva del siglo XII. El resto del edificio fue profundamente reformado durante el siglo XVIII. En su interior se venera una imagen popular de San Blas realizada entre los siglos XVII y XVIII, que preside el pequeño santuario.
Las excavaciones arqueológicas realizadas durante las restauraciones de finales del siglo XX revelaron restos humanos y objetos vinculados al Camino de Santiago. Entre estos, conchas de peregrino lo que confirma la función hospitalaria que tuvo este lugar durante la Edad Media.
La ermita ha mantenido también una intensa vida devocional a lo largo de los siglos gracias a la Cofradía de San Blas, documentada desde 1615. Sus miembros se encargaban de custodiar el templo y participar en las celebraciones religiosas vinculadas a la reliquia del santo conservada en la parroquia de Los Arcos.
Cada 3 de febrero, festividad de San Blas, la ermita vuelve a llenarse de vida con una romería popular. La jornada comienza con la aurora y la misa solemne, seguida del rosario y la bendición de alimentos.
La tradición continúa con el reparto de comida entre los asistentes: antiguamente abadejo, pan y vino; hoy se brinda bocadillos de chistorra y rosquilla, y concluye con un rancho de bacalao que recuerda una antigua tradición vinculada al milagro por el que San Blas habría salvado a un niño de morir asfixiado por una espina de pescado.
Actualmente la ermita se mantiene como un pequeño pero valioso testimonio del pasado jacobeo de Los Arcos y de la red de hospitales que durante siglos acompañó a los peregrinos en su camino hacia Santiago.
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