Convento de San Juan del Ramo
Ruinas de una ermita románica protegida por un monasterio franciscano gótico y envueltas en una leyenda del Príncipe de Viana.
Cuándo visitar: El sitio puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son recomendables por la riqueza cromática del paisaje y las vistas sobre el valle. En días despejados, el sitio permite disfrutar de una experiencia pausada y contemplativa, ideal para comprender la relación histórica entre patrimonio y naturaleza.
La ermita original de San Juan del Ramo data del siglo XIII y pertenecía a la antigua aldea de Soto, una de las pocas que permanecieron independientes cuando Sancho VII el Fuerte fundó Viana en el año 1219. Aunque parte de sus habitantes se trasladaron a la nueva ciudad, conservaron la devoción a San Juan y mantuvieron viva la ermita, preservando el culto en el lugar.
En el siglo XV, tras el episodio legendario de la tormenta, el lugar adquirió nueva relevancia cuando el Príncipe de Viana mandó a construir, junto a la ermita, un convento franciscano, convirtiéndose en un centro de relevancia espiritual durante el siglo XVI.
La ermita no desapareció, se integró al nuevo conjunto del monasterio. Lo que podemos apreciar en la actualidad, corresponde sobre todo a esa fase tardía medieval, con elementos góticos y restos que delatan una transición románico–gótica, heredera del templo anterior.
El abandono comienza en el siglo XVII cuando los monjes obtienen el permiso para trasladarse a Viana, buscando una ubicación menos aislada. El monasterio quedó sin uso y comenzó a deteriorarse. Con los años, parte de sus materiales, se reutilizaron para retejar la iglesia de Aras.
En la actualidad, los restos de muros, el gran arco apuntado y la ventana de medio punto que aún se conservan y permiten intuir la nobleza del edificio y su papel en la historia religiosa y territorial de la zona.
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Convento de San Juan del Ramo
Ruinas de una ermita románica protegida por un monasterio franciscano gótico y envueltas en una leyenda del Príncipe de Viana.
Iglesia del Santo Sepulcro
Una iglesia inacabada que convirtió su fachada en uno de los grandes relatos esculpidos del gótico navarro.
Murallas
Un recinto amurallado medieval que conserva la esencia de una villa-fortaleza y mirador sobre el valle y el imponente Ioar.
Monasterio de San Jorge
Un monasterio benedictino de origen altomedieval, donde conviven huellas carolingias, románicas y barrocas.
Murallas Torralba del Río
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Palacio de Sansol
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Un templo gótico entre montañas que custodia siglos de arte sacro en la frontera entre Navarra y La Rioja.
Iglesia de Santiago El Mayor
Un sólido templo tardogótico dedicado al Apóstol Santiago con uno de los conjuntos artísticos más destacados del patrimonio religioso.
Lavadero y Fuente
Un conjunto tradicional de fuente y lavadero que recuerda la vida cotidiana de los pueblos de la sierra de Codés.
Iglesia de San Esteban
Un templo gótico-renacentista que custodia uno de los retablos más sobresalientes del Renacimiento navarro.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Un sobrio templo medieval que guarda uno de los retablos más sobresalientes del patrimonio artístico navarro.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Un templo de origen medieval que protege uno de los retablos más singulares de la Sierra de Codés.
Hipogeo de Longar
Una tumba colectiva prehistórica, testimonio antiguo de ocupación humana en Viana.