Fuerte Princesa de Asturias en Monte Esquinza
Un vigía de piedra que revive la estrategia militar de las Guerras Carlistas en Tierra Estella.
Cuándo visitar: Puede visitarse libremente durante todo el año. Se recomienda hacerlo en días despejados para aprovechar las vistas panorámicas desde la cima del Monte Esquinza.
El Fuerte Princesa de Asturias fue levantado por el ejército alfonsino entre febrero y junio de 1875 como reacción estratégica tras la derrota sufrida en la Batalla de Lácar el 3 de febrero de 1875 en el contexto de la Tercera Guerra Carlista (1872–1876).
Su construcción respondía a la necesidad de consolidar una línea defensiva que frenara el avance carlista sobre el denominado Frente de Estella. No nació como una estructura aislada, sino como parte de un complejo militar compuesto por cuatro fortificaciones levantadas en la sierra de Monte Esquinza ese mismo año: el propio Fuerte Princesa de Asturias, el Fuerte Cáceres, el Fuerte Marqués de Duero y el Fuerte Alfonso XII. De hecho, este fue el último edificio defensivo ejecutado dentro de este sistema, concebido para alojar de forma permanente a una guarnición que llegó a alcanzar los 900 soldados durante casi un año.
Situado a 683 metros de altitud, el fuerte corona el relieve dominando visualmente todo el valle, lo que permitía un control estratégico de los movimientos en el entorno de Estella-Lizarra, Villatuerta y el valle del Arga. Su configuración presenta una estructura central en forma de cruz griega a la que se adosaba una luneta pentagonal de aproximadamente 28 metros de lado destinada al emplazamiento de artillería. Todo el conjunto estaba rodeado por un foso excavado en la arcilla natural del terreno, parapetos defensivos y accesos mediante puentes levadizos. Los muros de sillería conservados, que alcanzan en algunos puntos hasta los dos metros de altura, mantienen visibles las aspilleras desde las que los soldados hacían fuego, ofreciendo una lectura directa de la ingeniería militar del siglo XIX.
Las excavaciones arqueológicas iniciadas en 2016 han permitido documentar elementos constructivos originales como el umbral de acceso, estructuras de servicio vinculadas al almacenamiento de víveres y munición, así como restos de armamento asociados a fusiles Remington modelo 1871. Tras el final de la guerra en 1876, el recinto fue desmantelado de forma ordenada y reutilizado posteriormente como corral para ganado ovino hasta mediados del siglo XX. Curiosamente, la tradición oral local lo denominó durante años Hospital Carlista, aunque las evidencias históricas y materiales confirman su origen y uso por parte de las tropas liberales.
Gracias a los trabajos de adecuación del sendero y puesta en valor impulsados por el Ayuntamiento de Villatuerta en colaboración con la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea, el enclave se perfila como un nuevo punto de interés dentro de las rutas vinculadas al patrimonio del Carlismo en Navarra.
Aunque el itinerario ha sido acondicionado con fines turísticos, se recomienda realizar la ascensión con calzado de montaña y provisión de agua, ya que se trata de una ruta expuesta a la radiación solar directa durante buena parte del recorrido.
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