Puente de San Martín o del Azucarero

Puente de San Martín o del Azucarero

El puente medieval que ordenó y unió dos burgos a orillas del río Ega.
Cuándo visitar: Durante todo el año. Especialmente recomendable en primavera y otoño, cuando el caudal del río Ega y la luz realzan la panorámica del puente y su entorno. Al atardecer ofrece una de las vistas más atractivas del casco histórico. Si hubo un elemento que ordenó la Estella medieval, además de sus murallas, fue el río Ega. Fuente de vida y, al mismo tiempo, amenaza constante durante sus crecidas, el río condicionó el desarrollo urbano y la necesidad de puentes sólidos y estratégicos. El Puente de San Martín, también conocido como Puente del Azucarero, tiene su origen en época medieval, probablemente en el siglo XII. Aunque ha sufrido importantes transformaciones a lo largo del tiempo, conserva los cinco arcos de medio punto que formaban parte de la estructura original, testimonio de su antigüedad y relevancia. Su construcción permitió salvar un tramo especialmente ancho del río, convirtiéndolo en una infraestructura esencial para la comunicación entre los burgos de San Martín y San Miguel. El puente aparece citado en la carta de fundación del barrio de San Juan, conocido como la población del rey, actuando como límite y eje articulador de este nuevo espacio urbano. A lo largo de los siglos, el puente ha cumplido su función estratégica original. Fue parte del sistema defensivo del burgo de San Martín y estuvo vinculado al tránsito jacobeo. Muy cerca se encontraba la antigua cárcel de la ciudad, lo que explica que en algunos momentos se le conociera también como Puente de la Cárcel. Durante las Guerras Carlistas fue volado, y posteriormente reconstruido en el siglo XX, lo que explica algunas de las diferencias entre su aspecto actual y su fisonomía medieval original. Aun así, el puente sigue siendo una pieza clave para entender la estructura histórica de Estella. Con el paso de los siglos, el puente ha sido conocido por diversos nombres populares: del Azucarero, del Medio, de San Francisco, como ocurre con muchos elementos urbanos cuando su función o entorno cambia. En la actualidad, con la reducción del tráfico, el Puente de San Martín se ha transformado en un agradable paseo junto al río Ega. Desde este se obtienen algunas de las panorámicas más bellas de la ciudad, donde el río, el paisaje y el perfil medieval de Estella se funden en una imagen inolvidable.