Lodosa
La capital del Piquillo.
Lodosa es una villa ribereña marcada por el río Ebro, la huerta y una historia fronteriza que ha dejado huella en su paisaje y en su carácter. Asentada a orillas del río, combina patrimonio histórico, tradición agrícola y una intensa vida social vinculada a sus fiestas y a su gastronomía.
El casco urbano conserva la tipología característica de la Ribera Estellesa, con viviendas de ladrillo y sillería organizadas en torno a calles como la Mayor y la Ancha, donde se concentran interesantes fachadas con escudos barrocos y rococós de los siglos XVII y XVIII. Entre sus principales hitos destaca la iglesia de San Miguel, de estilo gótico-renacentista, verdadero referente monumental de la localidad, junto a ermitas como la de Nuestra Señora de Monserrat o San Emeterio y San Celedonio, que forman parte del paisaje devocional de Lodosa.
El Ebro estructura la vida y el paisaje del municipio. Espacios como el paseo del Medianil invitan a recorrer la ribera. Elementos históricos como las ruinas del acueducto romano Alcanadre–Lodosa, conocido como el Puente de los Moros, recuerdan la importancia estratégica de este paso fluvial desde la antigüedad. En el entorno también se conservan vestigios defensivos como la Torre medieval de Los Velasco o de Rada y conjuntos singulares como las cuevas de Lodosa, distribuidas en las zonas de Arriba, del Centro y de Abajo.
La naturaleza se manifiesta en lugares de gran valor paisajístico y ambiental, como el Monumento Natural de los Álamos de Lodosa, uno de los sotos fluviales más emblemáticos del Ebro navarro, y en grandes recorridos como el Camino del Ebro, que permite descubrir la relación entre el río, la agricultura y el territorio.
Cuando llega el momento de sentarse a la mesa, Lodosa despliega uno de sus grandes orgullos: una gastronomía basada en la huerta y en una potente industria agroalimentaria. El Pimiento del Piquillo de Lodosa, amparado por Denominación de Origen, se ha convertido en símbolo local y protagonista de la Feria de Exaltación del Piquillo, junto a otros productos como el espárrago con D.O. Navarra. Esta cultura gastronómica se vive también en la calle, especialmente durante celebraciones tan arraigadas como el Toro con Soga, una tradición declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra, que cada mes de septiembre convierte a Lodosa en punto de encuentro.