Monumento Natural Nº 17 Álamos de Lodosa
Una alameda monumental junto al Ebro que habita el paisaje de Lodosa desde hace siglos.
Cuándo visitar: Puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son especialmente recomendables por la frondosidad de la alameda y el atractivo cromático del entorno ribereño.
Los álamos de Lodosa constituyen uno de los conjuntos arbóreos más singulares de la Ribera Estellesa. Situados en el parque de El Ferial, a orillas del río Ebro, estos diecinueve ejemplares centenarios de álamo blanco forman una alameda de gran valor paisajístico, ecológico e histórico.
Su protección como Monumento Natural en 1991 responde no solo a sus extraordinarias dimensiones y avanzada edad, poco habitual en esta especie, sino también al ecosistema que albergan. Los huecos naturales de sus troncos acogen una de las colonias más importantes de murciélago enano de árbol de la Península Ibérica, con una población estimada cercana al millar de ejemplares. Además, estos árboles acogen diferentes tipos de musgos, líquenes y otras formas de vida asociadas al bosque de ribera.
El ejemplar principal destaca por sus imponentes dimensiones y su extraordinario porte. Alcanza una altura de entre 20,3 y 22 metros, presenta un perímetro de tronco de 6,10 metros y un diámetro en la base de 1,74 metros. Su amplia copa, que llega a extenderse hasta los 24 metros de diámetro, constituye uno de sus rasgos más llamativos.
La alameda también forma parte de la historia de Lodosa. La tradición local recuerda que durante las guerras carlistas sus ramas superiores fueron cortadas para que las tropas liberales pudieran vigilar el puente y la orilla opuesta del Ebro, integrando así este espacio natural en la memoria histórica del municipio.