Ermita de Nuestra Señora de Aniz

Ermita de Nuestra Señora de Aniz

El último vestigio del despoblado medieval de Aniz, que conecta la memoria de un antiguo asentamiento con el paisaje del Camino.
Cuándo visitar: Puede visitarse durante todo el año solo desde el exterior. La ermita de Nuestra Señora de Aniz se levanta sobre lo que fue la iglesia parroquial del antiguo pueblo de Aniz, documentado desde época medieval y ya despoblado en el año 1537. En el siglo XII, este lugar pertenecía al dominio realengo, y su iglesia estuvo vinculada tanto al Monasterio de Irache como a propiedades de la Orden de San Juan de Jerusalén, en un contexto marcado por la cercanía del Camino. El edificio original responde a los modelos del románico tardío rural navarro: una sola nave construida en sillería, con portada abierta entre contrafuertes mediante arco apuntado y arquivoltas de sección pentagonal. La cubierta se resolvía mediante bóveda de cañón apuntado apoyada sobre arcos fajones, mientras que el alero perimetral descansaba sobre canes lisos. Durante el siglo XVI se añadió el tramo occidental del templo junto con un coro alto, en una reforma que ampliaba su capacidad funcional. Sin embargo, tras siglos de abandono, esta zona fue la más afectada estructuralmente y no se conservó en su totalidad. La restauración acometida en 1997 optó por consolidar los restos existentes sin reconstruir los volúmenes perdidos, permitiendo así una lectura directa de la evolución histórica del edificio. Esta intervención garantiza hoy la pervivencia de la fábrica medieval, cuyos muros reforzados continúan articulando el paisaje agrícola que una vez dio soporte al poblado.