Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

El corazón neoclásico del nuevo burgo, donde la historia se reconstruye con arte y luz.
Cuándo visitar: San Juan Bautista es una parroquia muy viva. Puedes visitarla durante todo el año, siendo especialmente emotivo acudir el 24 de junio, en la festividad de San Juan o durante las fiestas patronales de agosto. Los jueves, día de mercado en la plaza, el entorno cobra una energía especial que nos transporta a su origen medieval. La Iglesia de San Juan Bautista es mucho más que un templo: es el origen de la expansión de Estella. En 1187, el rey Sancho VI el Sabio fundó aquí la Población del Rey, más conocida como el Barrio de San Juan. Decide fundarlo en un terreno de su propiedad conocido como el parral regio o viñedo del rey. La iglesia de San Juan Bautista se levantó como centro espiritual de esta nueva población. A su alrededor se fue articulando el barrio, lo que explica que hoy el templo ocupe el corazón comercial de la ciudad: la Plaza de los Fueros, donde también se trasladó el mercado semanal, que sigue celebrándose en la actualidad. El gran imán de las miradas es su Retablo Mayor. En 1563 dos artistas franceses de primer nivel: Pierres Picart y Juan de Beauves, trajeron la vanguardia europea a Estella-Lizarra para realizar el Retablo de los Santos Juanes, obra maestra del Renacimiento por su riqueza ornamental plateresca y austeridad monumental. El 26 de diciembre de 1846, la historia de San Juan cambió para siempre. Su esbelta torre medieval se desplomó. A pesar de que la caída de la torre destruyó la fachada y parte de la nave central, el retablo, ubicado en la cabecera del templo sobrevivió a la catástrofe. Lo que hoy vemos es una impresionante labor de recuperación: una fachada neoclásica de 29 metros de altura, proyectada por Anselmo Vicuña y finalizada por Florencio Ansoleaga, que dotó a la Plaza de los Fueros de una elegancia señorial única. Cruzar sus umbrales, es hacer un viaje en el tiempo. De su origen románico se conserva la portada del Evangelio, protegida por un pórtico y adornada con un crismón. En el interior, la penumbra gótica de las naves laterales contrasta con la amplitud neoclásica de la nave central, cubierta por una bóveda de cañón con la cúpula semiesférica sobre la sacristía del siglo XVII.