Presa del Río Salado

Presa del Río Salado

Ingeniería hidráulica medieval al servicio de la sal de manantial en Salinas de Oro / Jaitz.
Cuándo visitar: Puede visitarse durante todo el año. En épocas de mayor caudal, el salto de agua generado por la antigua compuerta permite observar el funcionamiento histórico del sistema de derivación. La presa del río Salado tiene sus orígenes en el siglo XI. En 1141, el monarca navarro García Ramírez donó el molino de Muniavía y su presa al obispado de Pamplona. Posteriormente los vecinos de Salinas lo compraron por 200 ducados, evidenciando el valor de este recurso en la economía del Reino de Navarra. Se trata de una presa de derivación de pequeña altura vinculada a la infraestructura molinar y al eje de un sistema hidráulico destinado al aprovechamiento energético y mineral de un cauce cuya salinidad impedía su uso agrícola convencional. Desde época altomedieval, este sitio fue fundamental para la transformación cerealista mediante molienda hidráulica, así como para la canalización de aguas destinadas a la producción de sal, recurso esencial en la economía navarra durante siglos. A lo largo del tiempo, la presa fue objeto de sucesivas reparaciones para mitigar los efectos de las crecidas estacionales, hasta su reconstrucción definitiva en el siglo XIX tras una avenida que arrasó los restos anteriores. Durante el siglo XX, el salto generado por la presa fue reutilizado para la producción de energía eléctrica mediante una pequeña central hidroeléctrica, ampliando así sus funciones industriales. En paralelo, las propiedades mineromedicinales del agua salada propiciaron la aparición de usos terapéuticos y recreativos en el entorno, incluyendo instalaciones de baño y colonias estivales vinculadas a organizaciones sociales. La obra actual responde a criterios de durabilidad frente a la corrosión salina, empleando materiales locales capaces de resistir la agresividad química del medio.