Salinas de Oro / Jaitz

Salinas de Oro / Jaitz

Una villa donde la sal ha dado forma al paisaje, a la historia y a la identidad.
Salinas de Oro/Jaitz es uno de esos lugares donde el paisaje explica la historia del pueblo. Situado en el valle de Guesálaz, entre los relieves que marcan la transición entre Andía, Sarbil y los montes de Goñi, este pequeño municipio ha estado ligado durante siglos a un elemento tan sencillo como valioso: la sal. El pueblo se asienta sobre un diapiro, una singular formación geológica de yesos y sales que ha condicionado el territorio, la economía y hasta el nombre de la localidad. Bajo tierra, un manantial salino milenario alimenta las tradicionales salineras, donde todavía hoy se mantiene la producción artesanal de sal mediante evaporación, convirtiendo el paisaje en un testimonio vivo de un oficio con siglos de historia. El casco urbano conserva la tranquilidad y el carácter de un pueblo pequeño, con calles cortas, arquitectura popular y una vida marcada por el ritmo agrícola y festivo. Desde distintos puntos del municipio, las vistas se abren hacia amplios horizontes de Tierra Estella, mientras el discreto curso del río Salado recuerda la estrecha relación entre el agua y la identidad del lugar. La experiencia se completa con propuestas para descubrir el territorio desde distintas perspectivas: el Geosendero de las Tres Ermitas, la zona de escalada de Jaitz o la Fiesta de la Sal, una celebración que cada año pone en valor el patrimonio natural, cultural y humano de un pueblo profundamente conectado con su paisaje.