Basílica de Nuestra Señora del Puy

Basílica de Nuestra Señora del Puy

El lugar donde nace la devoción a la patrona de Estella-Lizarra, símbolo de fe, belleza y tradición en la ciudad.
Cuándo visitar: La basílica puede visitarse todo el año. Hay fechas muy especiales: el 25 de mayo, durante la festividad de la Virgen, y en las fiestas patronales de Estella-Lizarra, normalmente a principios de agosto. La Basílica de Nuestra Señora del Puy venera a la patrona de la ciudad y se levanta sobre una colina que domina el antiguo barrio de Lizarra, núcleo original de la actual Estella-Lizarra. La Virgen del Puy toma su nombre y devoción de la Virgen del Puy de Le Puy-en-Velay, una advocación francesa muy reconocida. Le Puy significa colina o elevación por lo que su nombre también hace referencia a su ubicación, en lo alto de una colina. Según la leyenda, la imagen de la Virgen del Puy apareció en el año 1085 cuando las estrellas le señalaron a unos pastores de Abárzuza el lugar donde se encontraba la virgen. Un evento, que según las creencias, habría impulsado la fundación y desarrollo de la ciudad de Estella-Lizarra. En el siglo XIV se mandó a pintar la imagen gótica de la Virgen del Puy que se conserva hoy en día. La escultura está hecha de madera recubierta con plata y presenta detalles policromados en el rostro y las manos. Esta nueva imagen reemplaza a una talla anterior de estilo románico, similar a la venerada en Le Puy-en-Velay. La historia del santuario comienza alrededor de 1171, cuando se levantó una primera ermita que, pocos años después, fue reconstruida por la cofradía de los Sesenta: un grupo de mercaderes francos cuya devoción dio a la Virgen el mismo nombre de la francesa. En los siglos XVII y XVIII, se levantó allí una iglesia barroca de planta de cruz latina de la que se conservan algunas dependencias. El templo actual se construyó en el siglo XX. En 1928, ante el riesgo de derrumbe del edificio barroco, se decidió construir una nueva basílica, que actualmente corona la colina. Diseñada por el arquitecto pamplonés Víctor Eusa y levantada entre 1929 y 1951, tiene una planta en forma de estrella de ocho puntas, símbolo de Estella-Lizarra. Su estética inspirada en el modernismo vienés recrea el resplandor que, según la tradición, envolvía a la Virgen en el momento de su descubrimiento.