Diapiro

Diapiro

Un paisaje único del río Ega moldeado desde las entrañas de la Tierra.
Cuándo visitar: El Diapiro de Estella puede visitarse durante todo el año. En primavera y otoño son los mejores momentos para disfrutar del paisaje, el caudal del río y la vegetación. En verano, la playa fluvial del Ega es un espacio muy frecuentado para el descanso y la contemplación. El invierno es ideal para paseos tranquilos y fotografía, evitando días de crecidas del río. Tras lluvias intensas, algunas zonas próximas al cauce pueden estar resbaladizas o parcialmente inundadas. A su paso por Estella-Lizarra, el río Ega no fluye en línea recta. Forma una gran curva natural, conocida como meandro, que no es casual: es la huella visible de una poderosa estructura geológica subterránea, el diapiro salino de Estella-Lizarra. Se trata de una estructura geológica formada hace millones de años cuando materiales salinos y yesos del subsuelo ascendieron, perforando capas de roca más recientes. Este proceso, conocido como diapirismo, deformó las rocas que tenía encima dando lugar a relieves inesperados. La presión obligó al río a adaptarse, rodeando el obstáculo y excavando el paisaje que actualmente podemos contemplar. En el borde del meandro aparece el escarpe del diapiro, una pared rocosa abrupta que se eleva sobre el río y deja al descubierto las capas de roca deformadas. Desde lo alto, las vistas del Ega serpenteando entre la vegetación es uno de los paisajes más singulares del entorno de Estella-Lizarra. A los pies del escarpe, el río se remansa y deposita sedimentos, formando la playa fluvial del Ega: un espacio natural de descanso y encuentro, muy querido por generaciones de estelleses hasta el punto de que durante décadas la señalización urbana indicaba: A la playa fluvial. Muy cerca, el terreno deja aflorar el subsuelo en forma de nacedero o manantial. Aquí, el agua emerge de manera natural tras filtrarse durante años a través de las rocas del diapiro, aportando caudal al río y dando lugar a un entorno húmedo y lleno de vida. En este entorno se han estudiado cuevas, manantiales y fenómenos kársticos de gran interés científico, como las resurgencias del llamado Agua Salada. Nombre con el que se conoce a un conjunto de resurgencias o manantiales muy próximos entre sí, vinculados al diapiro de Estella-Lizarra y cuyas aguas tienen una alta salinidad y mantienen una temperatura constante durante todo el año. Este conjunto formado por el meandro, escarpe, playa fluvial y nacedero forma un paisaje excepcional, donde geología, hidrología, naturaleza y vida urbana se encuentran. Es un lugar que explica por qué Estella-Lizarra es como es, y cómo la Tierra, desde abajo, ha escrito parte de su historia. ¿Qué vas a disfrutar? El meandro del río Ega, una curva pronunciada en la roca. El escarpe del diapiro, un acantilado natural que deja al descubierto capas geológicas deformadas por la intrusión salina. Nacedero y resurgencias, donde el agua subterránea aflora con una temperatura constante y alto contenido mineral. Playa fluvial del Ega, históricamente uno de los espacios de ocio más queridos por la población local. Fauna y flora de ribera, con especies como alisos, fresnos, nutrias o mirlos acuáticos. Paseos y caminatas cortas en tramos bajos en torno al río Ega y el meandro. Actividades no permitidas: Escalada: No es una zona equipada ni recomendada para escalada. Kayak, canoas o paseos en bote: No es un espacio habilitado para navegación. Baño: Históricamente existió la playa fluvial, pero hoy no es una zona de baño oficial.