Iglesia de la Asunción

Iglesia de la Asunción

Un hito del Camino en donde San Veremundo le da la bienvenida al viajero.
Cuándo visitar: La iglesia puede visitarse durante todo el año. En marzo tiene lugar la celebración de las Fiestas de San Veremundo. La primavera y el otoño son especialmente recomendables por el paso de peregrinos y el clima agradable. El verano ofrece mayor afluencia y ambiente en el Camino. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es el principal monumento de Villatuerta y se distingue por su presencia imponente en la plaza principal, libre de edificios que compitan visualmente con esta. Es un lugar de profunda espiritualidad y memoria viva, donde arte sacro, devoción y tradición jacobea se unen desde hace siglos. El origen de la iglesia se remonta al siglo XIII, en un momento de transición entre el arte románico y el gótico. De origen tardorrománico, fue destruida en 1378 cuando los castellanos incendiaron la villa y a finales del siglo XIV, fue reconstruida en estilo gótico. Siglos después se incorporaron elementos barrocos que enriquecen aún más el conjunto. De su construcción original solo queda la torre románica, de carácter defensivo. En su interior se conservan elementos de notable valor artístico, como una portada gótica de arquivoltas múltiples, una portada románica procedente de la ermita de San Román, pinturas murales del siglo XV y un retablo romanista del siglo XVII con escenas religiosas. Durante el verano, la iglesia suele permanecer abierta al público dentro de los programas de visita vinculados al Camino de Santiago, lo que permite descubrir con mayor detalle este conjunto patrimonial. Al rodear el edificio se contempla la belleza de sus ventanales góticos. En los jardines, se exhiben restos como una pila bautismal medieval y una antigua lápida funeraria llamada Piedra de la Monja, vestigios que enriquecen aún más su carácter histórico. En la Plaza, se puede apreciar una estatua de San Veremundo, patrón de la villa y del Camino de Santiago, un homenaje al abad que dedicó su vida a atender a los peregrinos y a cuidar del Camino. A su lado, una fuente invita a detenerse, tomar agua y descansar. La lápida que la acompaña, parece hablarle al viajero: Bebed agua peregrino tomad descanso y dejad sed y en próxima etapa sabed que os dará fuerza un buen vino. Aquí nació San Veremundo que en Irache fue su abad pedid su gracia y marchad haciendo amor el Camino.