Irurre

Irurre

La villa donde el legado artístico de Henri Lenaerts transforma el paisaje en una experiencia cultural.
Irurre es uno de esos pueblos pequeños que sorprenden. Asentado en lo alto del valle de Guesálaz, muy cerca del embalse de Alloz y de Lerate, a los pies de la sierra de Andía, combina paisaje y una presencia cultural poco habitual en el entorno rural. El caserío se alza entre campos de cultivo, con amplias vistas hacia el valle y el pantano. Desde sus puntos más altos, como el Alto de Irurre o el Puerto de Arradia, el paisaje se abre en panorámicas que alcanzan el embalse y las sierras que lo rodean. El entorno cuenta también con zonas de escalada en roca, como Peña de la Torre, El Cuerno y El Lomo, espacios naturales ideales para quienes buscan actividades activas en contacto directo con el paisaje del valle de Guesálaz. Pero Irurre es también un pueblo marcado por el arte. Aquí vivió durante más de tres décadas el escultor belga Henri Lenaerts, quien encontró en este rincón de Navarra la inspiración para crear. Su legado sigue muy presente en esculturas integradas en las calles, miradores y rincones del pueblo que forman una ruta al aire libre para descubrir Irurre desde otra mirada. El recorrido culmina en el Centro Lenaerts y el Jardín de Paulette, la antigua casa del artista, hoy convertida en casa-museo y espacio cultural, donde obra, pensamiento y naturaleza conviven en perfecta armonía. El patrimonio histórico completa la visita. En el núcleo urbano destacan los restos del antiguo palacio del Marqués de Irurre y la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, que preside el conjunto desde la parte alta. A la entrada del concejo, un elegante crucero plateresco del siglo XVI da la bienvenida y recuerda la larga historia de este lugar.