Ermita de San Bartolomé

Ermita de San Bartolomé

Una joya del románico navarro en un sitio de profunda espiritualidad bajo la sierra de Codés.
Cuándo visitar: La ermita puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son especialmente recomendables por la luz, el paisaje y la tranquilidad del entorno. Su acceso permanente permite disfrutar del interior con calma, algo poco habitual en templos medievales. La ermita de San Bartolomé es anterior a la fundación de la villa de Aguilar de Codés y constituye uno de los ejemplos más refinados del románico tardío navarro. Aunque no se conservan documentos fundacionales, una inscripción funeraria hallada en el entorno indica que en el año 1185 fue enterrado aquí Arnaldo, presbítero y archidiácono de Angulema, prueba del paso de clérigos y peregrinos procedentes de Francia. El edificio cuenta con una nave única dividida en dos partes y un amplio presbiterio rematado por un ábside semicircular. Sus muros de sillería, reforzados por potentes contrafuertes, tienen más de un metro de grosor, lo que le da una solidez poco común. La idea original parece haber previsto una cubierta románica de cañón, que fue remplazada después por bóvedas góticas de crucería, posiblemente relacionadas con los modelos de Roncesvalles. El elemento más sobresaliente es su portada meridional. El tímpano está presidido por un monumental crismón con el Cordero Místico, rodeado de inscripciones del Salmo V y del Apocalipsis, que establecen una clara relación entre el acceso físico al templo y el inicio del ritual litúrgico. Los capiteles, con aves simbólicas y criaturas fantásticas, y las ménsulas con leones, toros y escenas de lucha, refuerzan el mensaje teológico y moral propio del románico final. La escultura, por su calidad, ha posibilitado establecer una conexión entre ella y el taller que dirigía el Maestro del claustro de la catedral de Tudela, que estuvo activo en los últimos años del siglo XII. A pesar de su tamaño pequeño y su localización aislada, San Bartolomé alberga una extraordinaria aspiración simbólica y artística. La ermita, que permanece abierta, continúa brindando una experiencia íntima y asombrosa que invita a detenerse y observar las antiguas piedras del románico navarro.