Murallas Torralba del Río

Murallas Torralba del Río

Lienzos de una villa medieval fortificada con restos de murallas, cinco torreones y un portal que narran siglos de historia.
Cuándo visitar: Las murallas y el casco histórico pueden recorrerse durante todo el año. La primavera y el otoño son especialmente recomendables por el clima y la intensidad cromática del paisaje. El 24 de junio, la visita cobra un significado especial con la celebración tradicional de la captura de Juan Lobo, una representación histórica con más de cinco siglos de antigüedad. Ubicada en lo alto de una colina y rodeada por la Sierra de Codés, Torralba del Río es una de las villas medievales fortificadas más interesantes del extremo occidental de Tierra Estella. Fundada en 1263 por el rey Teobaldo II, su posición estratégica la convirtió pronto en un punto clave de control territorial y defensa. En 1379 se inició una transformación urbana extrema: se derribaron 52 casas para abrir fosos y levantar un sólido sistema defensivo. De esta fase datan los cinco torreones conservados; el Portal de Torralba, la única puerta de acceso a la villa y los tramos de muralla sobre los que se asienta una parte de la iglesia. El conjunto fue completado durante el siglo XV, en un contexto de guerra civil entre agramonteses y beamonteses. Torralba tomó partido por el bando beamontés y por el Príncipe de Viana, quien, en agradecimiento, le concedió en 1456 el título de Buena Villa, además de privilegios económicos como el derecho a feria y la anexión de despoblados cercanos. A cambio, la villa debía culminar el recinto amurallado y la barbacana. La muralla de Torralba del Río es el escenario de una de las tradiciones más antiguas y singulares de Navarra: la captura de Juan Lobo. Cada 24 de junio, la villa revive un episodio legendario del siglo XVI, cuando este bandolero se refugiaba en los montes de la Sierra de Codés tras sembrar el temor en los pueblos del valle. Según la tradición, Juan Lobo fue capturado en una balsa cercana y conducido al interior de la villa amurallada, donde fue juzgado públicamente. Desde hace más de cinco siglos, los vecinos recrean este acontecimiento recorriendo las calles históricas del pueblo, transformando el patrimonio defensivo en un espacio de celebración popular.