Pozo de Arbeiza

Pozo de Arbeiza

Una laguna de origen kárstico ligado a la leyenda de un palacio desaparecido bajo la tierra.
Cuándo visitar: El Pozo de Arbeiza puede visitarse durante todo el año. En primavera y otoño, el entorno muestra sus mejores condiciones paisajísticas, con vegetación más activa y temperaturas suaves que favorecen el recorrido por los caminos rurales. Al atardecer la luz rasante sobre la lámina de agua acentúa el carácter enigmático del lugar. El Pozo de Arbeiza es una formación natural situada en el término de Igúzquiza, en un entorno marcado por la dinámica geológica del diapiro de Estella. Este tipo de estructuras, formadas por materiales evaporíticos como yesos y sales, favorecen procesos de disolución que pueden provocar hundimientos del terreno, dando lugar a depresiones como la que actualmente ocupa la laguna. La balsa presenta una forma casi circular y una notable estabilidad en su nivel de agua. A diferencia de otros enclaves próximos, como el río Ega, sus variaciones no responden directamente a las crecidas o descensos del cauce, lo que refuerza la hipótesis de una alimentación subterránea. Se ha sugerido incluso una posible relación con la cercana sima de Igúzquiza, aunque no se ha podido determinar con precisión si existe un sifón o una red de filtraciones que conecte ambos sistemas. Más allá de su interés geológico, el Pozo de Arbeiza ocupa un lugar destacado en la tradición oral del territorio. Diversas versiones de la leyenda coinciden en situar aquí un antiguo palacio cuyos habitantes, caracterizados por su falta de caridad, fueron castigados de forma sobrenatural. Según el relato, la tierra se abrió tras una tormenta y el edificio desapareció, dando paso a la laguna actual. En algunas variantes, solo se salvaron quienes mostraron compasión, reforzando el carácter moral del relato.