Castillo de Marañón-Punicastro

Castillo de Marañón-Punicastro

Un castillo fronterizo desaparecido en la cumbre del León Dormido, donde la historia del Reino de Navarra se revela entre las ruinas.
Cuándo visitar: Las ruinas pueden visitarse durante todo el año, aunque la primavera y el otoño son los momentos más recomendables por el clima y la visibilidad del paisaje. En verano, conviene evitar las horas centrales del día y extremar la precaución por el calor y la exposición al sol. En invierno, el acceso puede verse dificultado por el viento, la nieve o el barro. Desde el siglo X y XI se documenta la existencia del castillo de Marañón, que fue uno de los bastiones más occidentales del Reino de Navarra. Su historia está relacionada con la protección de su territorio y las constantes disputas con Castilla. La relevancia estratégica del castillo se evidenció con la presencia continua de guarniciones y alcaldes durante los siglos XIII, XIV y XV. En 1277, el caballero Remiro Gil de Los Arcos rindió homenaje por el castillo a la reina Juana de Navarra. Durante el siglo XIII se realizaron importantes obras en la torre principal, la torreta del vigía y la cisterna. A lo largo del siglo XIV y XV se documentan reparaciones, refuerzos defensivos y la presencia de ballesteros, así como la incorporación de artillería, señal de la adaptación de la fortaleza a las nuevas formas de guerra. El castillo dejó de aparecer en la documentación a partir de 1460. Tras un probable período de abandono, fue derribado en 1516 o 1521, como muchas otras fortalezas navarras, tras la conquista del Reino. Desde entonces, el castillo inició un lento proceso de ruina, acelerado por la erosión y el despojo de materiales. En la actualidad, los escasos restos que coronan la cima del León Dormido se unen a la inmensidad del paisaje que lo rodea y convierte la visita en una experiencia sorprendente.