Palacio de los Reyes de Navarra

Palacio de los Reyes de Navarra

Uno de los pocos palacios del románico civil que se conservan en España, que fue cárcel y hoy es museo.
Cuándo visitar: El palacio se puede visitar en cualquier época del año. La mejor experiencia para ver el exterior es detenerse frente a su fachada, en la plaza de San Martín, cuando la luz resalta los relieves escultóricos. En su interior funciona el museo monográfico dedicado al legado artístico del pintor alavés Gustavo Maeztu. El Palacio de los Reyes de Navarra, también conocido desde el siglo XVIII como Palacio de los Duques de Granada de Ega, es una de las piezas clave para comprender la Estella-Lizarra medieval. Levantado en la segunda mitad del siglo XII, constituye la mejor muestra del románico civil en Navarra y uno de los pocos ejemplos conservados en España, en un territorio donde el románico se expresó sobre todo a través de edificios religiosos. Aunque no se sabe si fue usado como residencia real, fuentes medievales mencionan la existencia de varios palacios regios en Estella-Lizarra. Diversos historiadores identifican este edificio con el palatium maior citado desde el siglo XIII en la documentación de la Cámara de Comptos, un espacio vinculado a la administración del reino, al alojamiento de representantes de la Corona y al ejercicio del poder. Su ubicación no es casual: se sitúa en la plaza de San Martín, núcleo comercial de la ciudad, junto a la calle de la Rúa, antigua entrada de peregrinos del Camino de Santiago y auténtica arteria urbana del burgo de francos. El edificio original contaba con dos plantas construidas en sillería, a las que se añadió un tercer piso de ladrillo en el siglo XVIII. La fachada principal, orientada hacia la iglesia de San Pedro de la Rúa, se organiza mediante una galería de grandes arcos en la planta baja y una elegante sucesión de ventanales en el piso noble. En estos se despliega uno de los conjuntos escultóricos más singulares del románico navarro, con capiteles vegetales, animales y figurados que combinan función decorativa y mensaje simbólico. A lo largo de los siglos, el palacio cambió de función y de propietarios. Fue residencia nobiliaria del ducado de Granada de Ega y, desde mediados del siglo XIX, cárcel del partido judicial de Estella-Lizarra, uso que transformó notablemente su estructura. En esta etapa, el edificio quedó ligado también a la memoria histórica y literaria de la ciudad, como así lo atestigua una placa conmemorativa en el interior del museo. A mediados del siglo XX, la Diputación Foral de Navarra impulsó su recuperación patrimonial, devolviéndole su valor monumental y destinándolo a fines culturales. Desde 1991, el palacio alberga el Museo Gustavo de Maeztu, que conserva el legado pictórico del artista vasco y establece un diálogo entre el arte del siglo XX y la arquitectura románica medieval. Además, forma parte del BIC Barrio de San Pedro de Estella-Lizarra. Así, el Palacio de los Reyes de Navarra sigue cumpliendo una función pública, manteniéndose como un punto de referencia imprescindible para entender la historia, el arte y la identidad de Estella-Lizarra.