Ermita de Santa María Magdalena

Ermita de Santa María Magdalena

Una ermita del románico rural tardío, integrado entre huertas y casas tradicionales en el valle de Berrueza.
Cuándo visitar: La ermita puede visitarse durante todo el año desde el exterior. La primavera es especialmente recomendable, cuando las huertas que rodean la ermita están en pleno esplendor y coincide con las romerías y celebraciones tradicionales vinculadas al calendario rural. La cercanía a Los Arcos permite integrar la visita en rutas culturales y jacobeas. La ermita de Santa María Magdalena es una construcción de finales del siglo XII, de estilo románico tardío rural, con elementos góticos de etapas tempranas en sus arcos y cubiertas. De planta sencilla, presenta una nave única de dos tramos y una cabecera semicircular, separada por un potente arco triunfal apuntado que descansa sobre medias columnas adosadas con capiteles decorados con motivos vegetales, como piñas y palmetas. Las cubiertas son de medio cañón ligeramente apuntado en la nave y de cuarto de esfera en el ábside. Al exterior, los muros de sillería bien escuadrada se refuerzan con contrafuertes prismáticos, y se abren pequeños vanos abocinados hoy cegados, que iluminaban originalmente el presbiterio y la cabecera. La portada situada a los pies del templo es uno de sus elementos más destacados. Su notable abocinamiento, con siete arquivoltas de medio punto, combina baquetones sogueados, molduras lisas y decoración vegetal esquematizada, motivos que se repiten en la chambrana exterior y en la imposta interior que recorre el perímetro del edificio. La documentación medieval sobre la ermita es escasa. Algunos autores han planteado la hipótesis de que pudo funcionar como capilla de un hospital de leprosos, una dedicación frecuente bajo la advocación de Santa María Magdalena. El único hecho documentado con certeza es su donación al Monasterio de Irache en 1383 por el rey Carlos II de Navarra.