Iglesia de San Román

Iglesia de San Román

Un templo románico con alma renacentista que guarda uno de los retablos más bellos del valle de Guesálaz.
Cuándo visitar: La iglesia puede visitarse durante todo el año. Especialmente recomendable para quienes desean descubrir el patrimonio artístico del Valle de Guesálaz con calma, combinando pueblos pequeños, paisaje y arte sacro. La iglesia parroquial de San Román de Irujo se construyó a finales del siglo XII, cuando la localidad fue donada, en el año 1064 por el rey Sancho Garcés IV al señorío del monasterio de Irache. El edificio original románico fue ampliado y transformado entre los siglos XVI y XVII, agregando capillas laterales, sacristía, pórtico y una robusta torre campanario, obra del maestro Martín de Elduain. En el exterior, el templo tiene muros de pequeños sillares, una cabecera poligonal reforzada por dos contrafuertes en las esquinas y una torre maciza se levanta a los pies, presentando los mismo soportes más un añadido en forma de medio cilindro que aloja la escalera de acceso al campanario. Se accede al interior por una sencilla portada de arco de medio punto protegida por un pórtico que resguarda la entrada. La portada está compuesta por cinco arquivoltas y un guardalluvias apoyado sobre una imposta lisa, que se prolonga en las pilastras que la sustentan. La decoración es mínima: únicamente unos racimos a cada lado del arranque del arco del guardalluvias. Los herrajes son de época medieval. El interior se organiza en una nave de tres tramos cubierta con bóveda de medio cañón reforzada por arcos fajones, que conduce a un ábside cubierto con bóveda de horno. Es aquí donde la iglesia revela uno de sus mayores tesoros: el retablo mayor plateresco, realizado en la segunda mitad del siglo XVI por Juan de Ayala. Es un retablo formado por un banco, dos cuerpos y un ático. En el primer cuerpo aparecen dos relieves en los que se ha representado la Adoración de los Magos y la Adoración de los Pastores. En la calle central se encuentra el sagrario. En el segundo cuerpo destaca la escultura de San Román. A los lados aparecen dos relieves en los que se ha representado la Flagelación de Cristo y la Traición de Judas. Remata el retablo la imagen de Cristo Crucificado, con la Virgen y San Juan a sus pies. A su lado se encuentran San Juan Bautista y San Miguel Arcángel. Su cuidada iconografía, la riqueza de sus relieves y la potente imagen del Crucificado convierten este espacio en uno de los conjuntos artísticos más notables del valle.