Ermita de la Virgen de Legarda

Ermita de la Virgen de Legarda

Uno de los grandes santuarios marianos medievales de Navarra, donde arte protogótico y devoción popular se unen en la Ribera del Ebro.
Cuándo visitar: La ermita puede visitarse durante todo el año. La primavera es ideal, coincidiendo con la Romería de las Almendreras, cuando los pueblos de Mendavia, Lodosa y Mués peregrinan hasta el santuario. La visita puede completarse con la oferta enogastronómica local, basada en verduras de temporada y productos con denominación de origen. La Ermita de la Virgen de Legarda se alza en un lugar ocupado desde tiempos muy antiguos. En su entorno se han documentado restos prehistóricos, huellas de presencia romana y una temprana cristianización del territorio. La primera referencia escrita del lugar data del año 947, cuando el rey García Sánchez I de Navarra donó a la ermita los diezmos y primicias del lugar de San Martín, confirmando su importancia religiosa ya en época altomedieval. La estructura conservada de estilo protogótico pertenece fundamentalmente a los comienzos del siglo XIII. De esta fase se mantienen dos tramos de la nave, los muros hasta el arranque de las cubiertas, una pequeña capilla cubierta con bóveda de crucería simple y una rica decoración escultórica en capiteles y ménsulas. A lo largo de los siglos, la ermita sufrió profundas transformaciones, especialmente entre los siglos XIII y XVIII, que cambiaron su fisonomía original. Uno de sus elemento más destacados es la portada, situada a los pies del templo. De arco apuntado y múltiples arquivoltas, presenta una compleja iconografía del Juicio Final: Cristo entronizado en el tímpano, flanqueado por la Virgen y San Juan como intercesores, ángeles portando los símbolos de la Pasión y una decoración figurativa y geométrica de gran calidad. Este conjunto escultórico se relaciona con la escuela burgalesa y recuerda a modelos como la portada del Sarmental de la Catedral de Burgos, difundidos en Navarra a través de Álava. En el interior se venera la imagen de Nuestra Señora de Legarda, una talla del siglo XIII que representa a la Virgen sentada con el Niño en su regazo. La devoción a esta imagen fue tan intensa que convirtió la ermita en lugar de peregrinación para pueblos navarros, riojanos y alaveses. Además, el santuario custodia el tramo más largo conservado de las cadenas de la Batalla de las Navas de Tolosa: 43 eslabones que, según la tradición, fueron traídos a Navarra por el rey Sancho VII el Fuerte tras la victoria cristiana en 1212.