Monasterio de San Pedro de Gazaga

Monasterio de San Pedro de Gazaga

Un monasterio medieval en donde la arquitectura gótica y la memoria funeraria emergen entre los campos de Dicastillo.
Cuándo visitar: El entorno del monasterio puede visitarse durante todo el año. La primavera es especialmente recomendable, coincidiendo con la Feria del Espárrago de Dicastillo y la bendición de los campos en San Isidro Labrador, ambas en mayo. Las fiestas patronales en agosto y el resto de celebraciones tradicionales del calendario local enriquecen la experiencia cultural en distintos momentos del año. El llamado Monasterio de San Pedro de Gazaga es, en realidad, San Pedro de Dicastillo, nombre original con el que aparece en la documentación medieval. La denominación Gazaga responde a una confusión moderna que ha perdurado en el uso popular, aunque históricamente no existe constancia clara de ese topónimo asociado al monasterio. La primera referencia documental conocida de esta edificación data de 1264, cuando Pedro Íñiguez la dona al Monasterio de Santa María de Irache en memoria de su padre. Desde entonces, el enclave funcionó como un priorato dependiente, centrado en la explotación agrícola de las tierras circundantes. Fue un ejemplo excepcional de las iglesias y claustros privados que proliferaron en Navarra entre los siglos XIII y XIV, muchas de estas con función funeraria. La iglesia es el único resto visible del monasterio. Está construida en estilo gótico del siglo XIV y tiene unas dimensiones interiores aproximadas de 15,5 metros de longitud y 6,5 metros de anchura. Presenta una planta rectangular, una sola nave de tres tramos con contrafuertes laterales y bóvedas de crucería a la que se accede por dos vanos: uno en el sur y el otro al oeste. Destacan su portada apuntada y los rosetones abocinados que iluminaban el interior. Al sur puede verse la parte baja de un claustro, de 10 x 10 metros de lado, con sus accesos y basas para columnas. Las excavaciones arqueológicas realizadas en los últimos años han permitido recuperar el trazado del claustro gótico, restos de las dependencias monásticas, y sarcófagos de piedra ocultos durante siglos bajo limo y sedimentos. Parte del conjunto había quedado sepultado tras episodios naturales, como la gran riada de 1953, que anegó completamente la zona. La ausencia de restos humanos en el claustro, a pesar de la presencia de sarcófagos, indica que los enterramientos fueron trasladados, confirmando así su carácter funerario.