Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

Uno de los templos románicos más monumentales y enigmáticos de Tierra Estella, ligado a una orden templaria.
Cuándo visitar: La iglesia puede visitarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para disfrutar del entorno natural y de la luz que realza la piedra arenisca del templo. En verano, su elevada nave ofrece un interior fresco y solemne; en invierno, el silencio y la sobriedad del lugar intensifican su carácter espiritual y medieval. La iglesia de San Juan Bautista se alza sobre el antiguo enclave monástico, hospitalario y productivo de Aberin, un lugar clave en la organización del territorio medieval. Este cenobio debió de quedar despoblado, por lo que el monasterio de Irache, propietario del lugar, lo cedió en el siglo XI de forma vitalicia a Sancho de Aberin con el fin de repoblarlo y reactivar el aprovechamiento económico de sus tierras. El gran impulso llegó en 1177, cuando la villa fue donada a la Orden del Temple. Los templarios establecieron aquí una de sus encomiendas y levantaron un amplio conjunto fortificado que integraba templo, dependencias monásticas y espacios agrícolas, concebido como símbolo de poder, control del territorio y espiritualidad. Tras la disolución del Temple a comienzos del siglo XIV, la encomienda y el conjunto pasaron a la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta), que mantuvo el hospital anexo y cambió la advocación del templo a San Juan Bautista. Con el tiempo, la iglesia se convirtió en parroquia, función que conserva hasta hoy. Arquitectónicamente, presenta una nave única de cuatro tramos y un ábside semicircular de gran altura, cubiertos por bóveda de cañón apuntado con potentes arcos fajones. La sobriedad estructural contrasta con la extraordinaria riqueza escultórica, visible tanto en la portada como en los ventanales absidales. En estos aparecen escenas de combate, seres fantásticos y motivos vegetales cargados de simbolismo. Un auténtico libro de piedra donde conviven lo sagrado, lo moralizante y lo fantástico. La torre de planta rectangular, concebida como atalaya defensiva, refuerza la imagen de fortaleza religiosa. A su alrededor se extendía el recinto conventual y hospitalario, actualmente transformado. A lo largo de los siglos, el templo sufrió reformas, añadidos y pérdidas. Los momentos más duros para el conjunto llegaron con la desamortización y las guerras carlistas, dos momentos que dejaron huella en sus muros. En el exterior del ábside aún pueden reconocerse las marcas de los impactos de artillería, silenciosos testigos de la contienda carlista. Aún así, su silueta de gran volumen, su iconografía exuberante y su estrecha relación con las órdenes militares convierten a la iglesia de San Juan Bautista de Aberin en una de las joyas más singulares y menos conocidas de la Tierra Estella medieval. Acercarse a la cabecera de la iglesia es descubrir una de las panorámicas más hermosas de la Solana. El río Ega, Santa Bárbara de Oteiza, Arínzano y la campiña de Baigorri se muestran ante el visitante como una lección sencilla: no siempre es necesario alcanzar grandes alturas para disfrutar del paisaje. A veces, la emoción nace al contemplarlo de cerca, en silencio y sin prisas.