Ermita de Santa Catalina de Alejandría

Ermita de Santa Catalina de Alejandría

Una joya del románico rural navarro que custodia el lugar donde alguna vez hubo un pueblo medieval.
Cuándo visitar: La ermita puede visitarse durante todo el año. Tradicionalmente, la romería se celebra el 15 de mayo, mientras que la festividad de Santa Catalina tiene lugar el 25 de noviembre, fechas en las que la ermita brilla y que ayudan a entender su importancia y devoción. La ermita de Santa Catalina de Alejandría, también conocida como Santa Catalina de Azcona, se levanta aislada en el paisaje como testimonio del desaparecido poblado medieval de Ciriza. Construida entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, este pequeño templo permite entender cómo el románico se extendió por el ámbito rural de Tierra Estella. Su estrecha relación con el monasterio de Irache se refleja en la construcción y en la escultura, hasta el punto de compartir talleres, modelos y soluciones artísticas. Por ello, en la ermita se reconocen motivos y formas presentes también en San Miguel de Estella. Este vínculo la sitúa dentro del foco románico estellés, uno de los más influyentes del territorio, cuya huella se extendió por buena parte de Navarra y áreas cercanas. El edificio responde a un modelo sobrio y equilibrado: Con influencia cisterciense, tiene una sola nave cubierta por bóveda apuntada y rematada en un ábside semicircular. En el interior aún se conservan elementos originales como el altar románico y restos de policromía, que aportan una dimensión histórica y artística al conjunto. La talla de Santa Catalina, obra del siglo XVI, se custodia hoy en la parroquia de Azcona. En el exterior, la austeridad de la portada contrasta con la riqueza decorativa del ábside. Capiteles, canecillos y relieves despliegan un variado repertorio simbólico propio del románico: grifos, arpías de tradición clásica vinculadas al mundo espiritual, escenas de combate entre caballeros o leones enfrentados. Este conjunto, de fuerte carga alegórica, conecta directamente con otros templos del entorno como San Miguel de Estella o el monasterio de Irache, reforzando la pertenencia de la ermita a ese mismo foco artístico. En la actualidad, Santa Catalina de Alejandría se considera una de las iglesias más bellas e interesantes del románico rural navarro, una visita imprescindible para comprender la difusión artística del foco estellés y la profunda relación entre arte, territorio y espiritualidad en la Tierra Estella medieval.